La conferencia anual Consensus, organizada por CoinDesk, cerró su edición de 2026 con una polémica fiesta en E11even, un exclusivo club de estriptis de Miami. El local, conocido por su ambiente provocador, fue el escenario en 2022 del arresto de Zach Witkoff, fundador de World Liberty Financial, por posesión de cocaína.
La elección del recinto ha reavivado el debate sobre la cultura en el ecosistema cripto. Jess Zhang, fundadora y CEO de Blockus, criticó duramente la decisión en redes sociales, tachando el evento de "paso atrás" para un sector que aspira a ganar credibilidad institucional. En un hilo en X (Twitter), Zhang argumentó que este tipo de celebraciones "reduce a las mujeres a objetos sexuales" y perpetúa una cultura excluyente y anticuada.
"Hosting the flagship event at E11even — a strip club — wasn't just inappropriate; it was incredibly low-brow for an industry trying to grow up."
— Jess Zhang, CEO de Blockus
Amanda Wick, exfiscal federal y defensora de la igualdad de género, también se mostró crítica con la celebración. En declaraciones a Bloomberg, calificó el evento como "horroroso" desde la perspectiva de la equidad de género.
E11even no es ajeno al mundo cripto. Antes de su colapso, la plataforma FTX US había firmado un acuerdo con E11even Partners para convertir transacciones de criptomonedas en residencias dentro de un desarrollo inmobiliario vinculado al club.
La polémica se intensificó cuando Michael Khekoian, ejecutivo de Consensys, respondió a las críticas con ironía en redes, insinuando que desconocía que las trabajadoras del local fueran víctimas de trata sexual. Su comentario, calificado como ofensivo, escaló hasta el punto de amenazar con demandar a Zhang por difamación.
El arresto de Witkoff en 2022 quedó grabado en vídeo, donde el empresario insistía en que era "amigo" de Marc Roberts, dueño del club. Finalmente, no fue procesado por este incidente.
El episodio refleja las tensiones internas en el sector cripto, donde conviven avances tecnológicos con prácticas controvertidas en su cultura corporativa. Mientras algunos defienden el ambiente festivo como parte de la identidad de Miami, otros lo ven como un obstáculo para la legitimidad del ecosistema.