El oeste de EE.UU. se ahoga en su propia crisis de agua

Este verano, el oeste de Estados Unidos se enfrenta a una sequía sin precedentes, impulsada por el cambio climático y la sobreexplotación industrial. Lo que comenzó como una alerta en Texas —donde una ciudad lucha contra una emergencia por escasez— se ha convertido en un problema político y ambiental que amenaza a millones de personas.

El deshielo récord que agrava la crisis

En febrero, tras un invierno con temperaturas récord, los niveles de nieve en las montañas del oeste estadounidense alcanzaron mínimos históricos. Marzo fue aún peor: las temperaturas batieron récords en varios estados, según Brad Udall, investigador senior en agua y clima de la Universidad Estatal de Colorado.

«Lo ocurrido en marzo fue inédito, impactante y alarmante. Las temperaturas registradas no habrían sido posibles sin el cambio climático causado por el ser humano. Pasamos de un manto de nieve mediocre a una situación catastrófica en solo tres semanas».

El río Colorado, al borde del colapso

El río Colorado, fuente de agua para 40 millones de personas en siete estados, sufre las consecuencias del deshielo prematuro. En algunas zonas, el caudal se ha reducido a un hilo, mientras que los embalses de Lake Powell y Lake Mead —los más grandes del país— registran niveles críticos.

A fecha de este martes, Lake Mead estaba a solo 17 pies por encima de su mínimo histórico, establecido en julio de 2022. Esta sequía prolongada choca con un conflicto político de décadas entre los estados que dependen del río.

Un conflicto político que no cesa

Durante años, los estados han discutido sobre cómo repartir el agua del Colorado de manera equitativa. La agricultura, especialmente el cultivo de alfalfa para ganado, consume más agua que todas las ciudades de la cuenca juntas. A pesar de los plazos incumplidos —como el de febrero para renegociar el Colorado River Compact de 1922—, las tensiones persisten.

Ante el riesgo de un verano catastrófico, el Departamento del Interior de EE.UU. anunció medidas urgentes para mantener el funcionamiento de las centrales hidroeléctricas en Lake Powell. Sin embargo, esto podría reducir el suministro de agua y energía en los estados del sur.

¿Qué pueden aprender otras regiones?

Los expertos advierten que esta crisis no es exclusiva del oeste estadounidense. El cambio climático y el uso insostenible del agua son problemas globales que requieren planificación a largo plazo. «Otros lugares deberían tomar nota y empezar a prepararse», señala Udall.

Consecuencias en cascada: agua, energía y agricultura en riesgo

  • Suministro de agua: 40 millones de personas dependen del río Colorado, cuya capacidad se reduce drásticamente.
  • Energía hidroeléctrica: Los embalses en niveles críticos amenazan la generación de electricidad para más de 25 millones de personas.
  • Agricultura: Cultivos como la alfalfa consumen enormes cantidades de agua, agravando la escasez.
  • Política: La falta de acuerdos entre estados prolonga la crisis y dificulta soluciones efectivas.
Fuente: Grist