Encontrar un Jaguar de los años 60 en un desguace no es tarea fácil. Mientras que modelos posteriores, desde mediados de los 70 hasta hace una década, son más comunes en estos lugares, los ejemplares de la década de 1960 son auténticas rarezas. Hoy presentamos un Jaguar Mark IX de 1960, un coche de lujo inglés de 66 años que descansa en un desguace cerca de Denver, Colorado.
Antes de este hallazgo, en casi 20 años de exploración en desguaces, solo había documentado dos Jaguars previos a 1970: un S-Type de 1965 en Colorado y un XJ6 de 1969 en California. El Mark IX, sin embargo, ocupaba un escalón superior en la escala de prestigio de la marca.
Este modelo era el sucesor directo del Mark V de 1948, construido sobre el mismo chasis y producido entre 1958 y 1961. Durante ese período, fue el Jaguar más caro de la producción, con un precio de lista de 6.020 dólares en 1960, lo que equivaldría a unos 67.846 dólares en 2026.
Se trata de un modelo de conducción izquierda, fabricado específicamente para el mercado norteamericano. Su precio lo situaba en directa competencia con modelos como el Cadillac Fleetwood Sixty Special Sedan, que en 1960 costaba 6.233 dólares (unos 70.246 dólares ajustados a la inflación). Aunque el Cadillac era más grande y potente —con 325 caballos frente a los 220 del Jaguar—, el Mark IX destacaba por su elegancia y su encanto aristocrático, capaz de despertar la envidia de cualquier vecino.
Para los amantes del cine clásico, el Mark IX tiene un cameo en la película británica de 1960 Beat Girl, conocida en Estados Unidos como Wild for Kicks. Según la base de datos Internet Movie Cars Database, este coche apareció en la cinta.
Bajo el capó, el Mark IX montaba un motor de seis cilindros en línea de 3,8 litros y doble árbol de levas, capaz de generar 220 caballos de potencia y 240 lb-pie de par. Una versión más deportiva, el XK-150S, alcanzaba los 265 caballos. La transmisión era una automática Borg-Warner de tres velocidades, con una palanca de cambios de diseño llamativo. Aunque en 1960 también estaba disponible una manual de cuatro velocidades, pocos compradores del Mark IX optaban por esta opción.
Al inspeccionar el interior, se apreciaba un estado de conservación lamentable: sucio, con olores a humedad y evidentes signos de abandono. Según un empleado de Colorado Auto Parts, este Jaguar formaba parte de una colección que incluía un Buick Skylark de 1971 y un Buick Super de 1949. Los tres coches llegaron juntos al desguace y parecen haber pasado décadas almacenados al aire libre, expuestos a los duros elementos de las Grandes Llanuras.
Este desguace es conocido por albergar joyas británicas poco comunes. Hace unos años, por ejemplo, tenían en stock un par de Austin Princess DM4 limusinas (de 1959 y 1962). También han pasado por allí modelos como un Austin Marina, además de los habituales MG y Triumph.
La pregunta sigue en el aire: ¿cómo un Jaguar Mark IX, sin apenas óxido, terminó en estas condiciones? Sin duda, se trata de un coche que merece ser rescatado y restaurado, no solo por su valor histórico, sino también por su indiscutible elegancia atemporal.