Las tensiones entre Estados Unidos e Irán han escalado tras una serie de intercambios de fuego en el Estrecho de Ormuz, aunque ninguna de las partes reconoce oficialmente el inicio de una nueva guerra. Irán atacó tres destructores estadounidenses, a lo que EE.UU. respondió bombardeando instalaciones militares iraníes vinculadas a los ataques, incluyendo centros de mando, sistemas de misiles y nodos de inteligencia.
Según un comunicado del Mando Central de EE.UU. (CENTCOM), las acciones estadounidenses se centraron en «eliminar amenazas entrantes y en objetivos militares iraníes responsables de los ataques, como plataformas de lanzamiento de misiles y drones, centros de mando y sistemas de vigilancia». El comunicado añadió que «EE.UU. no busca escalar el conflicto, pero está preparado para proteger a sus fuerzas».
La respuesta militar se produjo tras el fracaso de la Operación Libertad, un plan de la administración Trump para garantizar el paso seguro de barcos en el estrecho. Aunque inicialmente logró escoltar a dos embarcaciones, la misión se suspendió rápidamente debido a la fuerte oposición iraní. Según The Wall Street Journal, desde abril, EE.UU. había comenzado a desplegar drones no tripulados para detectar minas y establecer una nueva ruta segura en el sur del estrecho. Sin embargo, el plan presentaba graves deficiencias, como la falta de suficiente poder de fuego para contrarrestar el bloqueo iraní en sus puertos.
Mientras tanto, un tribunal estadounidense ha frenado otro de los movimientos de Trump: un arancel global del 10% impuesto en febrero. Un panel de tres jueces del Tribunal de Comercio Internacional de EE.UU. (CIT) dictaminó que la medida era ilegal, ya que el presidente no cumplía con los requisitos legales para imponer aranceles bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974. Trump intentó justificar los aranceles alegando un «déficit grave en la balanza de pagos de EE.UU.», algo que, según el tribunal, no se cumplía.
«El tribunal confirmó que el presidente no puede imponer aranceles sin cumplir ese requisito previo», declaró el medio Reason.
La situación en el Estrecho de Ormuz sigue siendo crítica, con Irán reafirmando su control sobre la zona y EE.UU. buscando alternativas para proteger el tráfico marítimo. Aunque el lenguaje oficial evita el término 'guerra', los hechos sugieren una escalada militar sin precedentes en la región.