Tras el paso del huracán Helene por el oeste de Carolina del Norte a finales de septiembre de 2024, Toni Brewer se quedó sin electricidad ni agua en su casa de Asheville. Las calles quedaron bloqueadas por árboles caídos, las comunicaciones se cortaron y algunas zonas cercanas a su domicilio quedaron inundadas. Brewer, que llevaba 18 meses en recuperación de su adicción a los opioides, tuvo que evacuar con su pareja a Franklin, a más de una hora de distancia, para refugiarse con familiares.
Al llegar, abrió la guantera del coche y descubrió un problema aún más urgente: solo le quedaban tres días de Suboxone (buprenorfina), un fármaco esencial para controlar los antojos de opioides. Sin él, el riesgo de recaída era alto. "Es aterrador volver a sentir esa necesidad y pensar: *‘Lo necesito y haré lo que sea para conseguirlo’*", declaró Brewer, quien recordó lo miserable que fue su vida durante la adicción.
Su médico no respondía por los cortes en las comunicaciones, y renovar la receta parecía imposible. Este escenario es el que un grupo de médicos especializados en adicciones quiere evitar en futuras emergencias climáticas. En un editorial publicado en el American Journal of Public Health, cuatro profesionales instan a los gobiernos federal y estatal a implementar estrategias que garanticen el acceso a medicamentos para la recuperación de adicciones durante desastres naturales.
El cambio climático está aumentando la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos en EE.UU., y los autores advierten que, sin medidas urgentes, estos eventos podrían agravar la epidemia de opioides —que ya ha causado más de 800.000 muertes en el país desde 1999—.
Lecciones de desastres pasados
Los estudios citados en el editorial revelan el impacto devastador de los desastres naturales en el acceso a tratamientos:
- Superstorm Sandy (2012): El 70% de los neoyorquinos que dependían de medicamentos para la adicción no pudieron obtener dosis suficientes.
- Huracán María (2017): En Puerto Rico, los informes de sobredosis aumentaron en los dos años siguientes al desastre.
- Incendios Tubbs y Camp (California, 2017-2018): Las interrupciones en el suministro de medicamentos para la adicción a opioides fueron generalizadas.
"Hacemos que sea extremadamente difícil para estas personas acceder a los medicamentos incluso en condiciones normales", explicó Elizabeth Cerceo, directora de salud climática en la Facultad de Medicina Cooper de la Universidad Rowan y coautora del editorial. "Cuando las personas son desplazadas o no pueden llegar a sus clínicas o farmacias habituales, esas barreras se vuelven insuperables".
Factores que agravan la crisis
Los autores señalan que el cambio climático no actúa solo. La combinación de estrés mental, interrupciones en los tratamientos, volatilidad en el mercado de drogas y declive económico crea un entorno propicio para sobredosis y recaídas durante y después de los desastres. "Las emergencias climáticas exacerban todos estos factores", advierten.
El editorial llega en un momento en que la política de EE.UU. en materia de adicciones ha dado un giro. Mientras los médicos abogan por soluciones estructurales, el enfoque actual del gobierno federal difiere significativamente. Los autores insisten en que, sin acción coordinada, los desastres naturales seguirán siendo un factor de riesgo mortal para quienes luchan contra la adicción a los opioides.
Para quienes necesiten ayuda inmediata, pueden contactar con la línea gratuita y confidencial de referencia de tratamientos: 1-800-662-HELP o visitar findtreatment.gov.