El mercado de criptomonedas vive días de incertidumbre tras el exploit de Kelp DAO-LayerZero, que ha dejado un saldo de 293 millones de dólares robados. Aunque no supera en magnitud a otros ataques como el de Bybit el año pasado, su repercusión ha sido devastadora: es el décimo mayor robo registrado en la base de datos de DeFiLlama.

La diferencia con crisis anteriores, como la de 2022, radica en que ahora no solo se cuestiona la solvencia de los protocolos, sino la viabilidad misma de la tecnología DeFi. Bitcoin, que llegó a caer a 16.000 dólares en aquel entonces, ha mostrado cierta recuperación en los últimos días. Sin embargo, el sentimiento en la comunidad es de escepticismo y desconfianza.

En redes sociales como X, desarrolladores e inversores expresan su frustración. Muchos ven en este incidente la confirmación de que los riesgos inherentes a la descentralización no compensan sus supuestos beneficios. Jon Wu, inversor en cripto, resumió el estado de ánimo con una frase contundente:

«Sé que DeFi no ha terminado, pero se siente como si lo estuviera. No es solo la apatía de un mercado bajista, sino la sensación de que, quizá, la composabilidad atómica de instrumentos financieros arbitrarios asegurados por protocolos únicos fue un error».

Seraphim Czecker, de la Solana Foundation, fue más directo: «Parece el momento Lehman de DeFi», en referencia al colapso de Lehman Brothers en 2008, que desencadenó la crisis financiera global.

El exploit no solo afectó a Kelp DAO, sino que también generó deuda tóxica en Aave. La huida masiva de usuarios —las deposiciones en el protocolo han caído un 40% en siete días— ha hecho que Aave pierda su título de «mayor protocolo DeFi», cediendo el liderazgo a Lido.

Los atacantes sustrajeron más de 116.000 rsETH y casi 40.000 más valorados en 92 millones de dólares. Sin embargo, Kelp DAO actuó a tiempo y pausó los contratos inteligentes afectados. Los hackers intentaron blanquear el botín en exchanges descentralizados y pidieron préstamos en protocolos como Aave, utilizando Ethereum y Arbitrum como redes.

La respuesta no se limitó a Kelp DAO. Aave congeló las reservas de rsETH, y el Consejo de Seguridad de Arbitrum —un órgano de 12 miembros— tomó una decisión sin precedentes: congelar 31.000 ETH (72 millones de dólares) en la blockchain.

Griff Green, miembro del consejo, admitió que la medida no fue tomada a la ligera. Por su parte, Steven Goldfeder, fundador de Arbitrum, la calificó como «una de las decisiones más complejas en la historia de la gobernanza de Arbitrum».

El incidente ha reavivado el debate sobre la seguridad en DeFi. Simon Dedic, inversor, destacó que la relación riesgo-recompensa ya no es atractiva: «DeFi pretendía eliminar el riesgo de intermediarios y hacer las finanzas más seguras, pero ahora parece que hemos logrado lo contrario».

Fuente: DL News