En una fría mañana de febrero, Toby Rodgers se calzó unas raquetas de nieve y avanzó con dificultad por un campo nevado en las montañas Cascade de Washington. Como hidrólogo del Servicio de Conservación de Recursos Naturales del Departamento de Agricultura de EE.UU., Rodgers había viajado hasta allí para tomar muestras de nieve. Pero llevaba consigo un objeto peculiar: un largo tubo de aluminio con un extremo dentado y afilado.

Al llegar al punto elegido, Rodgers colocó el tubo en posición vertical y lo clavó con fuerza en el suelo. Tras extraerlo lleno de nieve, lo pesó con una báscula de resorte. Con esta sencilla medición, pudo calcular la cantidad de nieve acumulada en las montañas y, por tanto, el volumen de agua que fluiría hacia ríos, lagos y embalses cuando la nieve se derritiera en verano.

Este dispositivo, conocido como Church Sampler, es un ejemplo de tecnología de bajo coste pero alto impacto. Aunque su diseño es rudimentario, se ha convertido en una herramienta clave para predecir sequías y gestionar recursos hídricos.

Un invento con más de un siglo de historia

El Church Sampler fue creado por James Church, considerado el padre de la ciencia de la nieve. En los primeros años del siglo XX, Church era profesor de clásicas en Reno (Nevada), pero su verdadera pasión eran las excursiones invernales por las montañas de Sierra Nevada.

En una de esas caminatas, Church observó que Reno, al igual que gran parte del oeste de EE.UU., dependía del agua procedente del deshielo de la nieve acumulada en las montañas. Sin embargo, el crecimiento de la agricultura y la industria estaba agotando los recursos hídricos sin un control adecuado.

Church comprendió que medir la nieve en invierno permitiría estimar con precisión la cantidad de agua disponible en verano. Así, desarrolló un dispositivo sencillo pero revolucionario: el Mount Rose Sampler, llamado así por la montaña donde lo probó por primera vez. Con el tiempo, el nombre evolucionó al de Church Sampler.

Cómo funciona este método de medición

Cada invierno, los científicos del agua se adentran en las montañas para insertar el tubo en la nieve. Tras extraer una muestra cilíndrica, utilizan un cuchillo (aunque hoy es más común una herramienta especializada) para eliminar la suciedad acumulada en la base. Finalmente, pesan el tubo con la nieve y, independientemente de su densidad, el peso total indica la cantidad de agua almacenada.

Este sistema, aunque básico, ofrece datos cruciales para la planificación agrícola, la gestión de embalses y la prevención de sequías. En una región donde el agua es un recurso escaso, herramientas como el Church Sampler son indispensables para anticipar crisis hídricas.

Un legado que perdura

Más de cien años después de su creación, el Church Sampler sigue siendo fundamental en la monitorización de la nieve. Su simplicidad y eficacia lo han convertido en un referente en hidrología, demostrando que a veces las soluciones más efectivas no requieren tecnología avanzada, sino ingenio y observación.

Fuente: Grist