Las olas de calor extremo azotan varias regiones del mundo: desde el suroeste de EE.UU., donde las temperaturas superan los 40°C, hasta Malí, donde el conflicto entre el gobierno y grupos islamistas agrava una crisis humanitaria. Mientras, la capital de Maldivas, Malé, enfrenta intensas tormentas. En este contexto global, Corea del Sur emerge como un aliado clave para EE.UU. en el sector nuclear.

Corea del Sur y EE.UU. unen fuerzas para revitalizar la energía nuclear

Tras construir con éxito la primera central nuclear de Emiratos Árabes Unidos, dentro del plazo y presupuesto previstos, Corea del Sur se ha consolidado como uno de los principales competidores de China y Rusia en la construcción de reactores de fisión. Este logro se debe, en gran parte, a la transferencia de conocimientos de ingenieros estadounidenses que, en las últimas décadas, llevaron su experiencia a Corea del Sur, donde participaron en la construcción de más de dos docenas de reactores comerciales.

Recientemente, Washington ha buscado recuperar ese know-how nuclear y adoptar las innovadoras técnicas de gestión de proyectos desarrolladas por la empresa estatal coreana Korea Hydro Nuclear Power (KHNP). Sin embargo, la tecnología de los reactores insignia de KHNP está protegida por la propiedad intelectual de Westinghouse, gigante nuclear estadounidense. Esta situación generó un conflicto de años entre ambas compañías, que culminó en 2023 con un acuerdo global que, de manera controvertida, prohibió a Corea del Sur competir con Westinghouse en proyectos de Europa y Norteamérica.

A pesar de este obstáculo, la administración Trump ha impulsado la inversión coreana en el sector nuclear estadounidense. El avance llegó el pasado martes, cuando KHNP firmó un memorando de entendimiento con la división nuclear de Southern Company, uno de los mayores proveedores de servicios públicos de EE.UU. El acuerdo, suscrito en la sede de KHNP en Gyeongju, no implica financiación, sino una colaboración basada en el intercambio tecnológico, talleres y mejores prácticas.

«Este acuerdo representa una oportunidad para que los ingenieros de KHNP amplíen sus horizontes a nivel global y brinde una oportunidad de crecimiento al sistema de ingeniería nacional para dar un salto cualitativo».

Kim Young-seung, jefe de la división de ingeniería de KHNP (World Nuclear News)

Kim añadió: «Seguiremos haciendo todo lo posible para completar el sistema de ingeniería al estilo coreano mediante una estrecha cooperación con operadores extranjeros e organizaciones internacionales».

La EPA propone flexibilizar permisos para acelerar infraestructuras críticas

En paralelo, la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA) ha presentado una propuesta para agilizar la construcción de infraestructuras como centros de datos, plantas energéticas y otras instalaciones industriales. La iniciativa permitiría iniciar obras antes de obtener los permisos federales de emisiones atmosféricas, una medida que afectaría a componentes no emisores, como bases de hormigón, cableado, tuberías y estructuras de soporte.

Según el administrador de la EPA, Lee Zeldin, esta propuesta busca «proporcionar soluciones a los problemas que han retrasado infraestructuras críticas en EE.UU. y avanzar en la vanguardia tecnológica». Zeldin añadió: «A través de una reforma sensata de los permisos, la EPA bajo la administración Trump está corrigiendo un sistema roto de interferencia gubernamental».

La medida ha generado debate, ya que, aunque podría acelerar proyectos clave, también plantea preocupaciones sobre posibles impactos ambientales y la falta de evaluaciones previas completas.

Implicaciones globales de la alianza nuclear Corea del Sur-EE.UU.

  • Transferencia de tecnología: La colaboración entre KHNP y Southern Company podría acelerar el desarrollo de reactores avanzados en EE.UU., reduciendo la dependencia de tecnologías extranjeras.
  • Competencia en el mercado nuclear: Aunque el acuerdo no permite competir directamente con Westinghouse en EE.UU. o Europa, abre puertas para proyectos en otras regiones.
  • Reindustrialización energética: EE.UU. busca recuperar su liderazgo en energía nuclear, un sector clave para la transición energética y la seguridad nacional.
  • Impacto en la cadena de suministro: La alianza podría fortalecer la industria nuclear global, atrayendo inversiones y generando empleo en ambos países.
  • Desafíos regulatorios: La propuesta de la EPA refleja un cambio en la política ambiental, priorizando la rapidez sobre la evaluación exhaustiva, lo que podría tener consecuencias a largo plazo.