El humo de los incendios forestales sigue cubriendo el cielo en el sureste de Estados Unidos, donde decenas de miles de hectáreas han ardido en los últimos meses. En Georgia, el fuego ha dejado a su paso miles de acres calcinados, mientras que en Florida la situación es crítica tras meses de sequía extrema.

El Brantley Highway 82 Fire, que arrasó cerca de Atkinson (Georgia) el pasado 24 de abril de 2026, es solo uno de los múltiples incendios que han afectado a la región. Las llamas, alimentadas por la vegetación seca y los fuertes vientos, han destruido viviendas y obligado a evacuar a miles de personas.

La sequía como principal causa

Desde julio de 2025, gran parte del sureste de EE.UU. sufre una sequía prolongada que ha secado la vegetación, convirtiendo la zona en un auténtico «polvorín». Según los expertos, este escenario es inusual para la época del año, ya que, aunque los incendios son comunes en primavera, su intensidad y extensión actuales superan lo habitual.

«Es raro ver esta magnitud de incendios en abril en el sureste. La sequía extrema ha dejado los combustibles extremadamente secos, y ese es el principal factor de riesgo», explicó Brandon Buckingham, meteorólogo de AccuWeather.

Florida y Georgia, los más afectados

En Florida, los incendios han arrasado ya cerca de 120.000 acres desde principios de año, según datos de la NASA. La sequía, que se intensificó en enero de 2026, ha agravado la situación, mientras que en Georgia el gobernador Brian Kemp declaró el estado de emergencia en abril tras los graves daños causados por dos grandes incendios que quemaron más de 50.000 acres.

Uno de ellos, el más destructivo en la historia del estado, sigue sin estar completamente controlado a pesar de los esfuerzos de los bomberos y de algunas lluvias esporádicas.

Consecuencias y riesgos futuros

Además de la sequía, los expertos señalan otro factor agravante: los restos de árboles derribados por el huracán Helene en 2024, que aún yacen en el suelo y sirven de combustible para las llamas. «Los desastres climáticos se retroalimentan. La sequía prolongada y los fenómenos extremos como huracanes aumentan el riesgo de incendios», advirtió un especialista en clima.

Mientras tanto, en estados como Carolina del Norte y Carolina del Sur, se mantienen prohibiciones estatales de quemas para intentar frenar la propagación de los incendios. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica y los expertos advierten de que, sin lluvias significativas, el riesgo de nuevos focos seguirá siendo alto.

Fuente: Vox