La empresa de inteligencia y contratista militar Palantir, fundada por Peter Thiel, se encuentra inmersa en una crisis de reputación sin precedentes durante el segundo mandato de Donald Trump. Su implicación en operaciones controvertidas, como la colaboración con la agencia de inmigración ICE —vinculada a múltiples muertes de migrantes—, y posibles vínculos con ataques aéreos estadounidenses que arrasaron una escuela en Irán —con más de 120 niños fallecidos—, han generado un profundo malestar entre sus empleados actuales y antiguos.
La situación se agravó la semana pasada con la publicación de un resumen de 22 puntos del libro de 2025 del CEO Alex Karp, «La República Tecnológica: Poder duro, creencia blanda y el futuro de Occidente». El texto, calificado por críticos como un «ejemplo de tecnofascismo» y una «ideología execrable», ha reavivado el debate sobre la ética de la compañía.
Empleados cuestionan su papel en abusos
Según un informe de Wired, la cadena de controversias ha sacudido a los trabajadores de Palantir, algunos de los cuales comienzan a preguntarse: «¿Somos los malos?». Un exmiembro de la empresa declaró a la revista: «Había una crisis de identidad y un desafío enorme. Se suponía que debíamos prevenir muchos de estos abusos, pero ahora parece que los estamos facilitando».
Aunque Palantir defiende su «cultura de diálogo interno y desacuerdo» en temas complejos, sus empleados están obligados a firmar acuerdos de confidencialidad que les prohíben hablar con la prensa. A pesar de ello, en canales internos de Slack, los trabajadores han expresado su creciente preocupación, especialmente tras la muerte de manifestantes en operaciones vinculadas a ICE.
En un giro inquietante, Palantir comenzó a eliminar automáticamente las conversaciones en al menos un canal de Slack tras siete días, según Wired, lo que ha aumentado las sospechas sobre posibles encubrimientos.
El polémico manifiesto y su impacto interno
Tras el devastador ataque a la escuela iraní, un empleado preguntó en Slack si la empresa había estado involucrada y si se estaban tomando medidas para evitar repetir tales incidentes. La publicación del manifiesto corporativo basado en el libro de Karp ha generado aún más rechazo interno. «Me pregunto por qué esto tuvo que publicarse», escribió un empleado frustrado. «Cada vez que se comparte algo así, es más difícil vender nuestro software fuera de EE.UU., y dudo que esto nos ayude dentro del país».
Otro trabajador añadió: «Ya he recibido mensajes de amigos preguntando qué demonios hemos publicado». Un tercero resumió la situación con crudeza: «Es como si nos hubiéramos puesto un cartel de ‘pateadme’ en la espalda. Espero que quienes decidieron publicar esto no se sorprendan al ver que, efectivamente, nos están pateando».
La respuesta de Palantir
En un comunicado interno citado por Wired, la empresa justificó su contrato con ICE como una herramienta para «mitigar riesgos y lograr resultados específicos». Sin embargo, las dudas persisten entre sus filas, donde el escepticismo crece con cada nueva polémica.