Un experimento en Suecia ha puesto de manifiesto los desafíos de delegar la gestión de un negocio en inteligencia artificial. En un café de Estocolmo, un agente de IA llamado Mona, impulsado por Google Gemini, asumió el control de todas las operaciones: desde contratar personal hasta gestionar inventarios y realizar pedidos. Sin embargo, los resultados han sido desastrosos.

Lanzado a mediados de abril por la startup de seguridad en IA Andon Labs, el proyecto asignó a Mona un presupuesto inicial de 21.000 dólares. A pesar de sus capacidades para automatizar tareas administrativas, el café solo ha generado 5.700 dólares en ventas, mientras que el agente ha malgastado más de 16.000 dólares en compras cuestionables.

Entre los errores más llamativos se incluyen la adquisición de 3.000 guantes de goma, 4 botiquines y 6.000 servilletas, además de tomates enlatados que no forman parte del menú. Los responsables del experimento atribuyen estos fallos a las limitaciones de memoria contextual de la IA, que olvida pedidos anteriores al superar su ventana de contexto.

¿Fracaso o aprendizaje?

Aunque Mona logró configurar servicios básicos como electricidad, internet y permisos para terrazas, su gestión diaria dejó mucho que desear. En ocasiones, pedía demasiado pan y, en otras, no lo solicitaba a tiempo, obligando a los empleados a eliminar sándwiches del menú. Hanna Petersson, miembro del equipo técnico de Andon Labs, reconoció ante la Associated Press que el experimento busca explorar las cuestiones éticas que surgen cuando la IA emplea a personas y gestiona negocios.

«La IA será una parte importante de la sociedad en el futuro. Queremos entender qué preguntas éticas plantea cuando delegamos responsabilidades a sistemas que contratan a otros y dirigen empresas». — Hanna Petersson, Andon Labs

¿Qué opinan los trabajadores?

Mientras el debate sobre el impacto de la IA en el empleo suele centrarse en puestos de baja cualificación, el barista Kajetan Grzelczak ofrece una perspectiva diferente. «Todos los trabajadores estamos seguros. Quienes deberían preocuparse son los mandos intermedios», declaró a la AP. Para él, la automatización podría afectar más a los roles de gestión que a los puestos operativos.

El experimento, aunque controvertido, sirve como caso de estudio para evaluar cómo la tecnología puede integrarse —o no— en la economía real. Mientras Mona sigue al mando del café, sus errores han dejado claro que, por ahora, la inteligencia artificial aún tiene un largo camino por recorrer antes de reemplazar a los humanos en la gestión empresarial.

Fuente: Futurism