Ferrari ha dado el salto a las competiciones náuticas con su primer yate de carreras: el Hypersail, un velero de 30 metros de eslora que rompe con la tradición al prescindir del rojo corporativo. En su lugar, adopta un llamativo amarillo inspirado en el 275 GTB, un color que, según la marca, ofrece mayor velocidad que el rojo.
Presentado durante la Semana del Diseño de Milán, el Hypersail es el resultado de la colaboración entre el arquitecto naval Guillaume Verdier, el equipo técnico de Ferrari y el estudio de diseño liderado por Flavio Manzoni. Al igual que sus coches, este yate busca revolucionar su categoría con tecnología puntera.
El diseño del Hypersail incorpora una quilla basculante y dos foils en T con flaps, que elevan el casco fuera del agua para reducir la resistencia y aumentar la velocidad. Fabricado en fibra de carbono, su estructura recuerda a modelos como el Monza SP1 y SP2, mientras que su techo de cabina evoca al 499P, ganador de las 24 Horas de Le Mans.
El color amarillo, bautizado como Nuova Gialli Fly —una referencia al 275 GTB—, domina el casco y las velas, combinado con superficies en gris oscuro denominadas Grigio Hypersail.
Una de las innovaciones más destacadas del Hypersail son sus paneles solares, estratégicamente ubicados en la cubierta y los costados del casco. Estos paneles, diseñados para soportar el peso de una persona, generan hasta 20 kW de energía y funcionan junto a un sistema de recuperación energética. Su colocación se optimizó tras analizar la exposición solar en aguas abiertas.
Aunque Ferrari no ha revelado sus planes definitivos para el Hypersail, el proyecto ya está en fase operativa, con los sistemas estructurales y de control en proceso de finalización.