El secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., ha anunciado su intención de revertir la prohibición de 19 péptidos que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) declaró inseguros para su dispensación en farmacias de formulación magistral en 2023.
Estos péptidos, cadenas de aminoácidos destinadas a regular funciones corporales, han ganado popularidad entre entusiastas del fitness y la longevidad, a pesar de la falta de estudios clínicos sólidos que respalden su eficacia o seguridad. En febrero, Kennedy calificó la decisión de la FDA como «ilegal» durante una entrevista en el podcast The Joe Rogan Experience, argumentando que la agencia no contaba con señales de alerta sobre estos compuestos.
«Fue ilegal porque no pueden hacerlo a menos que exista una señal de seguridad», declaró Kennedy, quien se autodenomina «gran admirador» de los péptidos y afirma haberlos utilizado personalmente. «No pueden evaluar su eficacia ni afirmar que no son eficaces; solo pueden analizar la seguridad».
Sin embargo, tres exfuncionarios de la FDA, familiarizados con los criterios empleados para evaluar estos péptidos, aseguran que Kennedy ha tergiversado su trabajo. Según ellos, la prohibición de 2023 se sustentó en riesgos documentados para la salud y en regulaciones que exigen evaluar tanto la seguridad como la eficacia antes de aprobar un fármaco para formulación magistral.
«Revertir esta decisión implicaría romper el pacto social que existe desde 1962: los medicamentos deben estudiarse para demostrar su eficacia antes de comercializarse en EE.UU.», advirtió Janet Woodcock, excomisaria interina de la FDA. «Si se justifica el cambio alegando que no hay riesgos, se daría un falso sello de seguridad a más de una docena de fármacos no aprobados ni probados».
Desde la prohibición de 2023, la evidencia científica sobre estos 19 péptidos apenas ha avanzado. No obstante, su demanda ha crecido exponencialmente gracias a la promoción en redes sociales por parte de influencers que prometen beneficios como mejora física, piel radiante, cabello saludable, recuperación acelerada de lesiones, energía juvenil y mayor vitalidad sexual. Incluso plataformas como Meta albergan anuncios que prometen estos efectos.
Este auge ha propiciado un mercado gris donde spas de bienestar, redes de multinivel y páginas web de telemedicina venden viales de péptidos etiquetados como «grado de investigación» y «no aptos para consumo humano».
«Lo que ha cambiado es el aumento de personas que quieren utilizarlos», explicó Lauren Colenso-Semple, investigadora en fisiología muscular y especialista en comunicación científica. «La popularidad es lo nuevo, no la ciencia».
Aunque existen péptidos aprobados por la FDA —como la insulina o la oxitocina—, muchos de los compuestos en cuestión carecen de estudios rigurosos. Entre ellos destacan el semaglutida y el tirzepatida, usados en tratamientos para la diabetes y la obesidad, pero cuya aplicación en otros contextos no está avalada.