Kevin Warsh ha sido confirmado como el decimoséptimo presidente de la Reserva Federal, convirtiéndose en la máxima autoridad económica de Estados Unidos en un momento crítico marcado por la inflación resurgente, el descontento ciudadano con la economía y ataques sin precedentes a la independencia del banco central.

La confirmación llegó el miércoles con una votación ajustada en el Senado: 54 votos a favor frente a 45 en contra. Warsh recibió el apoyo unánime de los republicanos, pero solo un voto favorable de un demócrata, el senador John Fetterman de Pensilvania.

Warsh asume el liderazgo de la institución tras la finalización del mandato de Jerome Powell este viernes. Su llegada coincide con mercados financieros boyantes y un crecimiento impulsado por la inteligencia artificial, pero también con el legado de cinco años consecutivos de inflación elevada, agravada recientemente por el conflicto en Irán.

Los altos precios y la preocupación por la capacidad adquisitiva han hundido los indicadores de confianza del consumidor a niveles típicos de recesión, a pesar de un bajo desempleo y un sólido crecimiento del PIB.

Desafíos inmediatos

Uno de los principales focos de tensión es la presión ejercida por el expresidente Donald Trump, quien ha exigido recortes en los tipos de interés. Warsh ha defendido públicamente esta medida, basándose en un escenario de crecimiento económico similar al de los años 90, impulsado por un aumento de la productividad.

Sin embargo, los últimos datos de inflación, publicados a principios de abril, apuntan a una presión inflacionaria persistente y a un mercado laboral robusto, lo que debilita el argumento a favor de los recortes. De hecho, si Warsh intenta reducir los tipos en el corto plazo, se enfrentará a una fuerte resistencia dentro del Comité de Política Monetaria de la Reserva Federal, que toma estas decisiones de manera colegiada.

Un banco central bajo escrutinio

El debate sobre los tipos de interés se desarrolla en un contexto de amenazas históricas a la autonomía del banco central. Un caso pendiente en el Tribunal Supremo cuestiona si Trump podría destituir a la gobernadora Lisa Cook, nombrada por Biden. Además, Powell permanecerá en la Junta de Gobernadores del banco, algo inusual, debido a lo que considera una amenaza de reabrir una investigación penal sobre las reformas en la sede de la Reserva Federal.

Warsh llega al cargo con el menor apoyo bipartidista de cualquier presidente anterior de la institución, ya que los demócratas dudan de su independencia frente a la Casa Blanca.

Trayectoria y críticas a la Reserva Federal

Warsh ya formó parte de la Reserva Federal entre 2006 y 2011, convirtiéndose en el gobernador más joven de su historia. Fue un aliado cercano de Ben Bernanke durante la crisis financiera, pero dimitió en 2011 por su desacuerdo con las políticas de estímulo económico mediante flexibilización cuantitativa.

Desde entonces, se ha convertido en un crítico severo de la institución, acusándola de desviarse de su misión original y de permitir que la inflación se disparara entre 2021 y 2022.

¿Qué cambios impulsará Warsh?

Una de las grandes incógnitas es la velocidad con la que intentará reformar la Reserva Federal. Aunque está limitado por los cargos de gobernadores y presidentes de bancos regionales, que tienen mandatos escalonados, Warsh tiene amplia autoridad para reorganizar el personal de la Junta de Gobernadores.

En declaraciones recientes, ha señalado su intención de reducir la burocracia y evitar intervenciones excesivas en la economía, pero el camino para implementar estos cambios será complejo en un entorno político polarizado.

Fuente: Axios