El director de la CIA, John Ratcliffe, realizó una visita no anunciada a Cuba este jueves para mantener encuentros con altos cargos de inteligencia y con Raulito Rodríguez Castro, nieto del exlíder Raúl Castro. La reunión se produce en un contexto de profunda crisis económica y escasez de combustible en la isla, agravada por las sanciones impuestas por Estados Unidos.
Un mensaje de cambio desde Washington
Según un funcionario de la CIA citado por Axios, Ratcliffe instó a las autoridades cubanas a tomar nota del operativo del pasado 3 de enero en Venezuela, que culminó con la caída del presidente Nicolás Maduro. Durante el encuentro, el director de la CIA habría subrayado que Estados Unidos está dispuesto a colaborar con La Habana, pero solo si el gobierno cubano realiza "cambios fundamentales".
"No tienen combustible, no tienen dinero y nadie acude en su ayuda. El régimen ha sido obstinado desde 1959, pero incluso ellos se dan cuenta de que es hora de un cambio", declaró un alto funcionario de la administración Trump a Axios.
Señales de apertura en La Habana
La disposición del gobierno cubano a recibir al director de la CIA —figura clave en la política exterior de Trump— sugiere un posible interés en negociar. Según fuentes consultadas, el secretario de Estado Marco Rubio ha mantenido conversaciones secretas con líderes y actores influyentes en Cuba, aunque hasta ahora sin avances claros.
Durante su estancia en La Habana, Ratcliffe se reunió con Raulito Castro —con quien Rubio ha mantenido contactos—, el ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas, y el jefe de los servicios de inteligencia cubanos.
Sanciones que ahogan la economía cubana
La semana pasada, Rubio anunció nuevas sanciones de emergencia dirigidas a empresas que mantengan relaciones comerciales con el gobierno cubano, advirtiendo sobre posibles penalizaciones financieras. "Es difícil que las corporaciones obtengan beneficios en Cuba, y las sanciones hacen que no valga la pena para las empresas permanecer allí", explicó un funcionario estadounidense.
El gobierno cubano fue el primero en confirmar la visita, describiéndola como "parte de los esfuerzos para abordar el escenario actual". En su comunicado, La Habana insistió en que Cuba no representa una amenaza para EE.UU. ni es un Estado patrocinador del terrorismo, como fue designado durante el primer mandato de Trump.
La crisis se agrava: sin combustible ni perspectivas
El ministro de Energía cubano confirmó el miércoles que el país se ha quedado sin fueloil y diésel, lo que podría provocar apagones de entre 20 y 22 horas diarias. La dependencia de Cuba del petróleo venezolano —cuyas exportaciones quedaron bajo control estadounidense tras el operativo contra Maduro— ha dejado a la isla al borde del colapso energético.
Las consecuencias son devastadoras: hospitales luchan por ofrecer atención médica esencial y los ciudadanos recurren a métodos extremos para cocinar, ante la falta total de gas en los hogares. En un gesto simbólico, Cuba liberó este jueves a la presa política Sissi Abascal Zamora, en lo que algunos analistas interpretan como un intento de mostrar flexibilidad.
¿Qué busca Estados Unidos?
Según el funcionario de la CIA, Ratcliffe viajó a La Habana "para transmitir el mensaje del presidente Trump de que EE.UU. está preparado para un compromiso serio en temas económicos y de seguridad, pero solo si Cuba realiza cambios fundamentales". Durante la reunión, se abordaron posibles vías de cooperación en inteligencia, estabilidad económica y seguridad regional, con el trasfondo de evitar que Cuba siga siendo un refugio para adversarios en el hemisferio occidental.