La sentencia que abre la puerta a un gerrymandering sin límites en el Sur

El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha dado un giro radical en la batalla por los distritos electorales con su decisión en el caso Louisiana v. Callais. La sentencia, que prácticamente elimina la obligación de crear distritos con mayoría de minorías étnicas, marca un antes y un después en la guerra partidista por el control de los mapas electorales.

Hasta ahora, la Ley de Derechos Electorales de 1965 obligaba a los estados del Sur a garantizar distritos donde las minorías raciales tuvieran representación. Sin embargo, el alto tribunal ha considerado que algunos tribunales habían aplicado esta norma de forma desproporcionada, llegando a exigir distritos mayoritarios incluso cuando no eran necesarios para proteger el derecho al voto.

¿Qué cambia con esta decisión?

La sentencia libera a los estados del Sur de la obligación de mantener distritos con mayoría de minorías, lo que permitirá a los republicanos redibujar los mapas electorales a su conveniencia. Según analistas, esto podría traducirse en la pérdida de hasta 19 escaños demócratas en la Cámara de Representantes en estados como Louisiana, Georgia o Texas.

La decisión ha generado un intenso debate. Mientras algunos argumentan que la norma anterior era excesiva y que la sentencia corrige un exceso, otros advierten de que eliminará una herramienta clave para proteger los derechos de las minorías en regiones históricamente discriminatorias.

Los demócratas responden con amenazas de gerrymandering en estados clave

Ante el avance republicano, los demócratas no se quedan de brazos cruzados. El grupo Fair Fight Action, vinculado a Stacey Abrams, ha propuesto una estrategia de "respuesta simétrica": gerrymandear distritos en estados azules y morados para contrarrestar el avance republicano en el Sur.

Según su propuesta, los demócratas podrían neutralizar la ventaja republicana en estados como Nueva York, Colorado, Oregón, Maryland, Wisconsin, Pensilvania y Minnesota, donde el control de los mapas electorales podría decantar el resultado de las elecciones en su favor.

Max Flugrath, portavoz de Fair Fight Action, declaró a The New Republic: «Los demócratas tienen un camino claro para neutralizar este avance republicano si así lo deciden. Este es el momento de activar el protocolo de emergencia para la democracia estadounidense».

¿Estamos ante una escalada sin retorno?

La decisión del Supremo y la respuesta demócrata reflejan una tendencia preocupante: la normalización de prácticas que, hasta hace poco, se consideraban antidemocráticas. El gerrymandering —el redibujado de distritos electorales para beneficiar a un partido— ya no es una táctica ocasional, sino una estrategia central en la lucha por el poder.

Hace un año, cuando Texas y California amenazaban con gerrymandear sus mapas electorales en respuesta a los avances republicanos, ya se advertía de que esto solo era el principio. Ahora, con la sentencia de Callais, la batalla se recrudece y el riesgo para la estabilidad democrática crece.

«Llevamos una década en estado de emergencia para la democracia. Por eso existe The Bulwark: para ofrecer las mejores noticias a favor de la democracia a una comunidad que la defiende».

¿Qué sigue en esta guerra por los distritos?

Mientras los republicanos celebran su victoria legal, los demócratas estudian cómo responder. La estrategia de Fair Fight Action depende de su capacidad para movilizar a las bases y presionar a los legislativos estatales en estados clave. Sin embargo, expertos advierten que esta escalada podría llevar a un ciclo interminable de gerrymandering, donde el partido en el poder en cada estado redibuje los mapas a su antojo cada vez que cambie la mayoría.

El resultado final podría ser un sistema electoral donde el poder no se decida por los votantes, sino por los mapas. Y en ese escenario, la democracia estadounidense saldría perdiendo.