Orlando, Florida, alberga a dos gemelos fraternales que, desde su nacimiento, han compartido casi todo. Ricky y Royce Marnell, de 28 años, han competido juntos en el equipo de lucha durante su infancia y adolescencia, jugado al fútbol en el parque los fines de semana y pasado horas en el garaje disputando partidas de ping-pong. Incluso en la universidad, donde estudiaron en Florida State —coincidencia que ellos mismos reconocen—, compartieron habitación. Aunque hoy desarrollan carreras distintas —Ricky como analista de datos y Royce como artista 3D—, mantienen un podcast juntos donde exploran su experiencia como gemelos y comparten la mayoría de sus amigos.

La sombra del extrovertido: cómo la dinámica gemelar moldea las amistades

Royce admite que, de niño, le costaba socializar. Mientras Ricky, extrovertido, tomaba la iniciativa para hacer planes, él simplemente lo acompañaba. "Era más fácil apoyarme en él y ser amigo de sus amigos sin esfuerzo. Ellos siempre estaban ahí", explica Royce en declaraciones a Vox. Esta dependencia mutua se extendió a la universidad, donde se movían como una unidad, ampliando su círculo social en orientaciones, pasillos y ascensores. Incluso en la despedida de soltero de Ricky, casi todos los invitados eran amigos en común de sus años universitarios.

Gemelos: una vida entrelazada que redefine la amistad

Desde el nacimiento, los gemelos comparten entorno, educación y actividades extracurriculares, lo que genera la expectativa de que compartan también intereses y habilidades. Esta superposición natural explica por qué sus círculos sociales suelen coincidir. Sin embargo, al alcanzar la edad adulta y forjar identidades propias, muchos gemelos se ven por primera vez en la necesidad de hacer amigos de manera independiente, un cambio que impacta tanto en su relación fraternal como en sus amistades.

¿Ayuda o perjudica ser gemelo para hacer amigos?

Según expertos, ser gemelo no determina directamente la capacidad para hacer amigos, pero sí influye en cómo se abordan las relaciones sociales. Estudios demuestran que, cuando los gemelos buscan consciously parecerse, desarrollan redes sociales comunes. No obstante, esta dependencia mutua puede limitar su capacidad para ampliar su círculo de amistades.

"La investigación no muestra diferencias en el número de amigos, pero sí en la profundidad de esas relaciones. Si tienes a alguien que te conoce tan bien y en quien confías plenamente, es probable que no necesites muchos otros amigos para sentir esa conexión íntima", explica Laurie Kramer, profesora de Psicología Aplicada en la Universidad Northeastern.

El tipo de gemelos marca la diferencia en sus amistades

Los estudios revelan que los gemelos idénticos comparten la mayoría de sus amigos, mientras que en los fraternales —especialmente los de distinto género— esta superposición es menor. Esta variación sugiere que la genética y el entorno compartido juegan un papel clave en la formación de sus círculos sociales.

Lecciones de los gemelos: equilibrio entre dependencia y autonomía

La historia de Ricky y Royce ilustra un fenómeno común entre gemelos: la transición de una relación simbiótica a una más independiente. Aunque su conexión sigue siendo fuerte, ambos reconocen la importancia de cultivar amistades propias. "Ahora cada uno tiene sus propios amigos, pero seguimos compartiendo muchos", comenta Royce. Este equilibrio entre la comodidad de lo conocido y la exploración de lo nuevo es, quizás, la mayor enseñanza que los gemelos pueden ofrecer sobre la amistad.

Fuente: Vox