Un problema con décadas de historia
Estados Unidos es uno de los pocos países del mundo —y el único entre las naciones desarrolladas— que no garantiza a los nuevos padres un permiso remunerado tras el nacimiento de un hijo. Este tiempo es esencial para la recuperación física, el vínculo familiar y la adaptación a la nueva dinámica como familia. Sin embargo, solo uno de cada cuatro trabajadores del sector privado en EE.UU. tiene acceso a este beneficio. Entre los trabajadores con salarios más bajos, la cifra se reduce a casi cero.
La mayoría debe recurrir a días de vacaciones, permisos médicos no remunerados o, en el peor de los casos, renunciar a cualquier tipo de descanso. La percepción generalizada es que el país no prioriza el bienestar de las familias. Sin embargo, la evidencia demuestra lo contrario: durante más de 30 años, esta política ha contado con un apoyo bipartidista considerable en el Congreso.
¿Por qué el permiso parental sigue sin aprobarse?
El principal obstáculo no es la falta de voluntad política, sino la estrategia adoptada para abordar el problema. Desde 1993, con la aprobación de la Ley de Permiso Familiar y Médico (FMLA), Estados Unidos ha vinculado el permiso parental a un paquete federal mucho más amplio que incluye permisos médicos, de cuidado y otras situaciones laborales. Esta estrategia, aunque bienintencionada, ha resultado en un proyecto demasiado costoso y complejo para ser aprobado.
La FMLA, que garantiza hasta 12 semanas de permiso no remunerado y protección laboral, ha sido el punto de partida para futuras propuestas. En 2025, los demócratas presentaron la versión más ambiciosa hasta la fecha, que incluye permisos para cuidar a nietos, cónyuges de hermanos o supervivientes de violencia de género. Aunque el esfuerzo por cubrir todas las situaciones es encomiable, también hace que la ley sea más difícil de financiar y aprobar.
El modelo que sí funciona: separar el permiso parental de otros beneficios
La mayoría de los países que han implementado permisos parentales remunerados comenzaron con un enfoque gradual. Primero establecieron protecciones básicas para madres, y luego expandieron los beneficios para padres, trabajadores con enfermedades graves y cuidadores familiares. En ningún caso vincularon estos permisos a otros tipos de licencias.
En EE.UU., en cambio, las propuestas han intentado resolver todos los problemas de una vez, lo que ha generado resistencia política y financiera. Expertos señalan que un proyecto de ley exclusivo para permiso parental tendría más posibilidades de éxito, ya que sería más económico, fácil de entender y mejor dirigido a las familias con hijos pequeños.
El apoyo bipartidista que existe (y no se aprovecha)
Contrario a lo que muchos creen, el permiso parental remunerado cuenta con apoyo en ambos partidos. Republicanos han respaldado diversas propuestas, y estados como Texas, Florida y Georgia han ampliado estos beneficios para empleados públicos tras la sentencia Dobbs (que revocó el derecho al aborto). Además, grupos de trabajo bipartidistas en el Congreso siguen activos en este tema.
El problema no es la falta de consenso, sino la decisión estratégica de vincular el permiso parental a otros permisos laborales. Esta elección, repetida durante décadas, ha retrasado la aprobación de una solución real para las familias estadounidenses.
«En la mayoría de los países, el permiso parental no está mezclado con otros tipos de licencias. Es un programa independiente, diseñado específicamente para las necesidades de los nuevos padres», explica un experto en políticas laborales. «En EE.UU., en cambio, se intenta resolver todo de una vez, lo que hace que la ley sea inviable».
¿Qué falta para lograr un cambio real?
Los defensores de la causa proponen un cambio de enfoque: aprobar primero un permiso parental remunerado básico, sin vincularlo a otros beneficios. Este modelo ya ha funcionado en países como Suecia, Noruega y Canadá, donde las familias reciben un porcentaje de su salario durante los primeros meses tras el nacimiento o adopción de un hijo.
Además, destacan la importancia de:
- Simplificar los requisitos: Eliminar barreras como la antigüedad laboral o el tipo de contrato para que más familias puedan acceder.
- Garantizar un reemplazo salarial adecuado: Para que los trabajadores de bajos ingresos puedan permitirse tomarse el tiempo necesario sin poner en riesgo su estabilidad económica.
- Promover la corresponsabilidad: Incluir a los padres en el permiso parental para fomentar la igualdad de género en el cuidado de los hijos.
Aunque el camino hacia un permiso parental remunerado en EE.UU. sigue siendo largo, los expertos insisten en que la solución está más cerca de lo que parece. Solo falta la voluntad política para priorizar este derecho fundamental.