Los Detroit Pistons comenzaron su serie de semifinales de la Conferencia Este con una contundente victoria (111-101) ante los Cleveland Cavaliers en el primer partido. El equipo local dominó desde el inicio, imponiendo su juego físico en la pintura y obligando a los árbitros a sancionar en múltiples ocasiones.
Los Pistons respondieron a las jugadas rápidas y desmarques de los Cavaliers con un juego agresivo y eficiente. Detroit anotó 12 tiros libres en el primer cuarto frente a los dos de Cleveland, mientras que los visitantes tuvieron un porcentaje de acierto bajo en sus lanzamientos. Esto dejó a los Cavaliers en una desventaja de 16 puntos al término del primer cuarto, y el resto del partido fue un dominio claro del equipo mejor clasificado.
Un vídeo de ESPN destaca lo que describe como "una BATALLA" entre Cade Cunningham, de los Pistons, y James Harden, de los Cavaliers. Sin embargo, la realidad fue muy distinta. Cunningham brilló con una actuación sobresaliente, mostrando una madurez y versatilidad que le permitieron influir en cada posesión.
Aunque falló seis de sus siete intentos de dos puntos en la primera mitad, Cunningham siempre generó oportunidades positivas para su equipo. Su juego evolucionó hasta el punto de que rara vez opta por pasar la pelota y esconderse, sino que participa activamente en cada ataque, ya sea como lanzador, pasador o bloqueador. En la segunda parte, cuando los Cavaliers intentaron un parcial, Cunningham tomó el control del partido con tres asistencias consecutivas que terminaron en mates, un bloqueo para un triple limpio de un compañero y una canasta propia tras superar a Donovan Mitchell en la pintura.
Por su parte, Harden tuvo momentos destacados, pero también cometió errores clave. Lanzó mal seis de sus siete intentos de triple y mostró su habitual tendencia a perderse cuando su defensor principal es superado y la ayuda defensiva no llega a tiempo, dejando espacios libres. La historia demuestra que, cuando el tiro de Harden no funciona y se mueve sin rumbo en la media distancia, es difícil aceptar el resto de su juego.