Tras el éxito de la misión Artemis II, que llevó a cuatro astronautas a la Luna y los trajo de vuelta a la Tierra a principios de este mes, la NASA ha iniciado un análisis detallado de los sistemas que hicieron posible este hito histórico. Esta misión no solo marcó un récord al llevar humanos más lejos que nunca, sino que también sirvió como prueba crítica para las futuras expediciones tripuladas, programadas para 2027 y 2028, incluyendo el ambicioso objetivo de alunizar astronautas en la superficie lunar.
Los primeros resultados indican que el módulo Orion y el cohete SLS funcionaron según lo esperado. La NASA confirmó que el escudo térmico de la cápsula cumplió su misión sin anomalías, mostrando incluso menos pérdida de material carbonizado que en la misión no tripulada Artemis I. Los buzos de la Armada estadounidense capturaron imágenes del escudo tras el amerizaje, revelando su estado tras la reentrada.
El amerizaje se desarrolló sin contratiempos: la cápsula aterrizó a solo 2,9 millas del punto previsto, y su velocidad de entrada a la atmósfera coincidió con las predicciones, desviándose en menos de una milla por hora. Además, el cohete SLS demostró un rendimiento excepcional, alcanzando una velocidad superior a las 18.000 millas por hora al apagarse los motores principales, colocando a la nave en la órbita exacta prevista.
Sin embargo, no todo fue perfecto. El sistema de inodoro presentó fallos poco después del lanzamiento. La astronauta Christina Koch logró resolver el problema con la línea de ventilación de orina, pero la NASA ya trabaja en identificar la causa raíz para evitar que se repita en futuras misiones.
Imágenes históricas desde la Luna
Los astronautas de Artemis II han compartido fascinantes registros de su viaje. El comandante Reid Wiseman publicó un vídeo impactante de la puesta de la Tierra tras el horizonte lunar, un fenómeno que no se observaba en primera persona desde hace más de 50 años, cuando concluyó el programa Apolo. «Como ver un atardecer en la playa desde el lugar más remoto del cosmos, no pude resistirme a grabarlo con el móvil», comentó Wiseman en redes sociales, acompañado de imágenes capturadas con una cámara Nikon.
Adaptación al regresar a la Tierra
Aunque la misión duró solo diez días, la exposición a la microgravedad afecta al cuerpo humano. La astronauta Christina Koch compartió un vídeo en el que se la ve luchando por mantener el equilibrio durante un ejercicio de caminata en tándem con los ojos cerrados, grabado tras su regreso. «Cuando vivimos en microgravedad, los sistemas de nuestro cuerpo que han evolucionado para funcionar en gravedad terrestre necesitan readaptarse», explicó.