Estados Unidos no es el único país con problemas de consumo excesivo de alcohol, pero enfrenta una crisis única: la combinación de obesidad, diabetes y el abuso de bebidas alcohólicas está generando una nueva epidemia hepática. Hasta hace poco, esta enfermedad no tenía nombre, pero hoy los médicos la identifican como enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica y alcohol (MetALD).

Esta condición afecta a personas con acumulación de grasa en el hígado, factores de riesgo metabólico —como obesidad, prediabetes, diabetes, hipertensión o colesterol alto— y un consumo superior a 10 bebidas alcohólicas semanales en mujeres o 15 en hombres. Según estudios recientes, el número de estadounidenses que cumplen estos criterios se ha duplicado desde 1990.

Un informe publicado en JAMA Internal Medicine revela que casi 1 de cada 10 adultos en EE.UU. combina obesidad con consumo excesivo de alcohol. Además, MetALD ya es casi el doble de común que la enfermedad hepática asociada únicamente al alcohol, y los jóvenes entre 26 y 34 años son los más afectados.

El hepatólogo y investigador Juan Pablo Arab advierte:

«Si consumes alcohol, inevitablemente acumularás grasa en el hígado. Pero ¿qué ocurre si ya tienes obesidad, resistencia a la insulina y grasa hepática? La combinación es peligrosa».

Más de un tercio de los estadounidenses presenta niveles preocupantes de grasa en el hígado, una condición conocida como esteatosis hepática. Además, un tercio de los adultos cumple los criterios de MASLD (antes llamada enfermedad del hígado graso no alcohólico), una enfermedad vinculada a trastornos metabólicos.

Los expertos alertan sobre el aumento silencioso de MetALD, en parte porque muchas personas no reconocen que su consumo de alcohol supera los límites recomendados. Esta nueva epidemia hepática exige mayor conciencia y medidas preventivas urgentes.

Fuente: STAT News