Un nuevo análisis realizado por Public Employees for Environmental Responsibility (PEER), una organización sin ánimo de lucro que defiende a empleados públicos en el ámbito ambiental, muestra que el número de estudios científicos revisados por pares firmados por científicos de la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA) ha caído drásticamente desde el inicio de la segunda administración de Donald Trump.
Según el informe, que rastrea las publicaciones desde 1977, la EPA ha publicado solo 61 artículos científicos en lo que va de 2026. Si esta tendencia se mantiene, el total anual podría alcanzar los 183 estudios, lo que supondría un descenso del 33% respecto a 2025 y una caída del 46% frente a 2024.
«Estas cifras reflejan una reducción en la contribución científica de los científicos que aún permanecen en la EPA», declaró Kyla Bennett, directora de política científica de PEER y exabogada de la agencia, en un comunicado. «El resultado neto es que la aportación de la EPA para comprender los efectos en la salud humana y el medio ambiente se verá mermada».
El informe advierte que, aunque las publicaciones pueden tardar años en ser revisadas y publicadas, la caída actual sugiere un cambio hacia una menor investigación básica a largo plazo en la agencia. Desde que Trump asumió el cargo, cientos de científicos han sido despedidos o han renunciado, y al menos un departamento de investigación recibió órdenes de pausar sus esfuerzos de publicación, lo que podría implicar la paralización de «millones de dólares en investigación», según declaró un empleado anónimo al Washington Post.
Recortes y reorganizaciones en la EPA
En febrero de 2025, la EPA eliminó la Oficina de Investigación y Desarrollo, el departamento encargado de realizar investigaciones. En su lugar, se creó la Oficina de Ciencia Aplicada y Soluciones Ambientales, aunque sin autonomía como división independiente.
Seis científicos de la EPA que firmaron una carta abierta criticando estos cambios, incluyendo la supresión de la oficina de investigación, fueron despedidos y han presentado reclamaciones ante el gobierno federal alegando que sus despidos constituyen represalias ilegales.
Consecuencias para la ciencia ambiental
Los expertos señalan que la reducción en publicaciones científicas no solo limita el avance del conocimiento, sino que también debilita la capacidad de la EPA para regular y proteger el medio ambiente con base en evidencia sólida. La agencia, históricamente líder en investigación ambiental, podría perder influencia en políticas públicas clave.
«La ciencia independiente es fundamental para la toma de decisiones basadas en hechos. Sin ella, las políticas ambientales corren el riesgo de basarse en intereses a corto plazo», advirtió un investigador de la EPA que prefirió mantener el anonimato.
Reacciones y perspectivas futuras
Mientras la EPA enfrenta críticas por estos recortes, organizaciones como PEER exigen la restauración de fondos y autonomía para la investigación ambiental. La comunidad científica internacional también ha mostrado preocupación, especialmente en un contexto de crisis climática y degradación ambiental acelerada.
«Estamos ante una tendencia peligrosa que podría tener consecuencias irreversibles para la salud pública y los ecosistemas», concluyó Bennett.