Una batalla que no termina con la remisión

Marielle Santos McLeod, de 45 años, recibió la noticia que tanto anhelaba en 2021: estaba en remisión de un cáncer de colon. Sin embargo, cuatro años después, sigue atrapada en una espiral de gastos médicos. Tras su diagnóstico en 2017, acumuló facturas de quimioterapia que aún no ha terminado de pagar. A eso se suman los costes de seguimiento: consultas con neumólogo, alergólogo y pruebas como una colonoscopia en enero, que le supusieron un gasto adicional de 1.300 dólares. "Te ves obligada a priorizar. No puedes permitirte todo", explica McLeod, directora de programas estratégicos en la Cancer Hope Network, una organización que apoya a pacientes oncológicos.

Solo en los dos primeros meses de 2024, gastó 2.500 dólares en tratamientos y revisiones. A ello se añade la cuota mensual de 895 dólares de su seguro médico familiar. Esta presión económica la ha llevado a posponer pruebas médicas urgentes, como una tomografía computarizada y una consulta con cardiólogo por un dolor torácico persistente desde febrero. "El coste del cuidado postcáncer nos mantiene como rehenes", afirma.

Deudas médicas: un problema generalizado entre supervivientes

Marielle es una de los 19 millones de supervivientes de cáncer en EE.UU. Muchos, como ella, requieren medicación, revisiones y procedimientos para controlar efectos secundarios o recaídas. Según una encuesta de 2024 realizada por la American Cancer Society Cancer Action Network a más de 1.200 pacientes y supervivientes, el 47% admitió tener deudas médicas. Casi la mitad de ellos debía más de 5.000 dólares.

Estos datos reflejan que, aunque la ciencia avanza en tratamientos más efectivos, el sistema sanitario sigue fallando en proteger a los pacientes del colapso económico. "El cáncer no solo es una batalla física, sino también financiera", señala McLeod.

Propuestas políticas que podrían agravar la situación

Expertos en políticas sanitarias y defensores de pacientes advierten que las propuestas de la administración Trump para reducir primas de seguros podrían no aliviar —e incluso empeorar— la carga económica de los supervivientes de cáncer.

Entre las medidas destacadas:

  • Planes con deducibles altos: Ofrecen primas mensuales más bajas, pero exigen que el paciente pague miles de dólares de su bolsillo antes de que el seguro cubra nada.
  • Planes no ACA: La administración ha apoyado que las aseguradoras vendan pólizas que no cumplan con la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA). Estos planes podrían:
    • Excluir a personas con enfermedades preexistentes, como el cáncer.
    • Eliminar beneficios esenciales que sí cubren los seguros ACA.

La administración no respondió a solicitudes de comentarios sobre cómo estas propuestas afectarían a los supervivientes de cáncer. Sin embargo, sus defensores argumentan que ofrecerían más flexibilidad y opciones con primas bajas.

"Si los planes de salud quedaran exentos de regulaciones, los pacientes tendrían mayor control sobre sus gastos y podrían elegir qué tipo de cuidados incluir en su cobertura", afirma Michael Cannon, director de estudios de políticas sanitarias del Cato Institute, un think tank libertario.

Un futuro incierto para los supervivientes

Mientras tanto, supervivientes como McLeod siguen luchando contra un sistema que, en muchos casos, prioriza el beneficio económico sobre la salud de los pacientes. "El cáncer no solo cambia tu vida, sino que también te deja una mochila de deudas que pesa años después", concluye.