El tiroteo registrado el sábado durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca no ha logrado reducir la división entre demócratas y republicanos en el Congreso para reabrir el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

Los republicanos han centrado su respuesta al incidente en presionar a los demócratas para que abandonen sus demandas de reformar la aplicación de la ley migratoria y financiar la totalidad del departamento. Sin embargo, los demócratas rechazan esta estrategia.

«Creo que usar cualquier incidente violento con fines políticos es algo triste y desafortunado», declaró la representante Alexandria Ocasio-Cortez (D-N.Y.) a Axios.

El Senado aprobó un proyecto de ley que financiaría la totalidad del DHS, excepto a la Patrulla Fronteriza y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). No obstante, los republicanos de la Cámara de Representantes se negaron a considerarlo y, en su lugar, aprobaron su propia propuesta para financiar la totalidad del departamento.

El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson (R-La.), y el líder de la mayoría del Senado, John Thune (R-S.D.), chocaron abiertamente sobre el estancamiento el lunes.

La postura de los demócratas

El líder de la minoría demócrata en la Cámara, Hakeem Jeffries (D-N.Y.), dejó claro en una rueda de prensa que no hay margen para un acuerdo bipartidista. «Donald Trump y los republicanos de la Cámara han mantenido cerrado el Departamento de Seguridad Nacional durante más de 70 días porque querían impulsar su agenda migratoria extrema», afirmó.

Jeffries criticó que el proyecto de ley bipartidista del Senado, que financia la mayoría del DHS, «lleva meses estancado en la Cámara de Representantes» y pidió que se someta a votación de inmediato.

La respuesta republicana

Johnson, sin embargo, mostró poco interés en avanzar con el proyecto del Senado. Según declaró a los periodistas, la propuesta tiene «lenguaje problemático porque fue redactada de manera apresurada».

«Tenemos una versión modificada que, en mi opinión, será mucho mejor para ambas cámaras. No cambia la esencia del contenido», añadió.

Los republicanos han argumentado que el DHS debe reabrirse en su totalidad tras el tiroteo, destacando que el Servicio Secreto es una agencia dependiente del departamento, aunque su personal esencial sigue siendo pagado gracias a la ley One Big, Beautiful Bill.

Las divisiones dentro del Congreso

Los demócratas, en su mayoría, respaldaron a Jeffries y defendieron que no cederán en sus exigencias de reformar la Patrulla Fronteriza y la CBP tras el incidente.

«No entiendo lo que dicen los republicanos; no tiene ningún sentido», declaró el representante Greg Casar (D-Texas), presidente del Caucus Progresista del Congreso, a Axios.

La representante Susie Lee (D-Nevada), presidenta de los miembros demócratas en distritos clave, criticó que «el Senado aprobó un proyecto de ley que los republicanos de la Cámara no han avanzado».

Por su parte, el representante Don Davis (D-N.C.), uno de los demócratas más vulnerables en las próximas elecciones, reconoció que, aunque quiere garantizar la seguridad de Trump y sus principales colaboradores, «lo mismo debe aplicarse al pueblo estadounidense».

No obstante, el representante Jared Moskowitz (D-Fla.), un centrista que anteriormente dirigió la División de Gestión de Emergencias de Florida, sugirió un enfoque más conciliador. «Creo que ambos bandos podrían ceder un poco», afirmó.

«Necesitamos llegar a un acuerdo y reabrir el DHS, no hay duda. Veamos cuál es la propuesta», añadió. Moskowitz también destacó su propia iniciativa legislativa bipartidista, que busca trasladar agencias como el Servicio Secreto y la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) fuera del DHS.

El impacto del estancamiento

El cierre parcial del DHS, que ya supera los 70 días, refleja la profunda división entre ambas partes sobre políticas migratorias y de seguridad nacional, un tema que sigue sin resolverse a pesar del reciente incidente violento.

Fuente: Axios