Washington — El presidente Donald Trump llegó a la Casa Blanca con un mandato claro: eliminar las restricciones gubernamentales sobre la inteligencia artificial. Sin embargo, 15 meses después, su propia administración está diseñando un sistema de control sin precedentes para los modelos más potentes del mundo.

La razón es contundente: la IA ha alcanzado un nivel de desarrollo que ninguna administración, ni siquiera una con una filosofía de mínima intervención, puede permitirse ignorar. Este cambio radical está redefiniendo tanto el ecosistema tecnológico de Silicon Valley como el panorama político en Washington, impulsado por modelos capaces de detectar vulnerabilidades de ciberseguridad con una precisión y velocidad nunca vistas.

El detonante fue Mythos, de Anthropic, un modelo tan avanzado que sus creadores optaron por no hacerlo público por motivos de seguridad. Pero ahora, con el lanzamiento de GPT-5.5 de OpenAI —que iguala sus capacidades— y la carrera acelerada de los laboratorios chinos por alcanzar el mismo nivel, Mythos ya no será la excepción.

La polémica detrás de Anthropic

Hace solo dos meses, el Pentágono declaró a Anthropic como un "riesgo para la cadena de suministro" y la vetó en proyectos gubernamentales. Sin embargo, la Casa Blanca está elaborando ahora una guía que permitiría a las agencias federales eludir esa restricción y adoptar los nuevos modelos de Anthropic, según información exclusiva de Axios obtenida por Maria Curi y Ashley Gold.

Un decreto ejecutivo en camino

Pero esto es solo el principio. Según informes del New York Times, la administración Trump estudia un decreto ejecutivo que otorgaría al gobierno federal un papel activo en la evaluación de todos los nuevos modelos de IA antes de su comercialización. El decreto crearía un grupo de trabajo integrado por ejecutivos de empresas tecnológicas y funcionarios estadounidenses para diseñar el proceso de supervisión. Entre las opciones se incluye la posibilidad de someter los modelos a una revisión formal por parte del gobierno.

Funcionarios de la Casa Blanca mantuvieron reuniones preliminares la semana pasada con representantes de Anthropic, Google y OpenAI para discutir los planes iniciales. Aunque algunas voces dentro de la administración abogan por un sistema que permita al gobierno acceder primero a los nuevos modelos, sin bloquear su lanzamiento, otras fuentes citadas por el Times señalan que la medida podría incluir restricciones más estrictas.

Nuevas normas de ciberseguridad

Paralelamente, la oficina de ciberseguridad de la Casa Blanca está desarrollando un marco de seguridad para la IA que obligaría al Pentágono a someter los modelos a pruebas de seguridad antes de su despliegue en agencias federales, estatales y locales. Según Sam Sabin y Ashley Gold de Axios, esta iniciativa busca garantizar que las herramientas de inteligencia artificial utilizadas por el gobierno cumplan con estándares mínimos de protección.

Un funcionario de la Casa Blanca aclaró que cualquier anuncio oficial "procederá directamente del presidente" y que las especulaciones sobre posibles decretos ejecutivos son prematuras.

Colaboración entre el gobierno y las grandes tecnológicas

Detrás de escena, fuentes cercanas a las principales empresas de IA confirman a Axios que están colaborando con la administración Trump en esta nueva estrategia. Tanto la Casa Blanca como los laboratorios tecnológicos reconocen la necesidad de trabajar juntos para evitar medidas más drásticas en el futuro.

Según personas involucradas en las conversaciones, este esfuerzo conjunto —que incluye al Ala Oeste de la Casa Blanca y al Consejo de Seguridad Nacional— podría cristalizarse en un acuerdo en cuestión de semanas. Las empresas líderes en IA buscan facilitar la implementación de herramientas defensivas de ciberseguridad para que lleguen más rápido a los equipos de protección.

El giro en la política de IA

La administración Trump ha invertido su primer año en desmantelar sistemáticamente las iniciativas de seguridad en IA heredadas del gobierno de Joe Biden. El primer día en el cargo, Trump revocó el decreto ejecutivo de Biden, que exigía a los desarrolladores realizar evaluaciones de seguridad y reportar modelos con posibles aplicaciones militares.

Semanas después, el vicepresidente JD Vance declaró en la Cumbre de Acción por la IA en París que Estados Unidos no debía quedarse atrás en la carrera tecnológica, incluso si eso implicaba flexibilizar regulaciones. Sin embargo, el avance acelerado de los modelos de IA ha obligado a un replanteamiento estratégico en la Casa Blanca.

"La IA ya no es solo una herramienta del futuro; es una realidad que exige un marco de gobernanza robusto. El gobierno no puede permitirse quedarse al margen", declaró un alto funcionario bajo condición de anonimato.

Fuente: Axios