El Colegio Electoral, ese sistema que otorga a unos pocos estados decisivos el poder de elegir al presidente de EE.UU., ha perdurado durante dos siglos. Sin embargo, una estrategia a largo plazo impulsada por reformistas en estados azules podría estar cerca de derribarlo. Y las elecciones de mitad de mandato de 2026 podrían ser la clave.
¿Qué es el Acuerdo Interestatal de Voto Popular Nacional?
Desde 2006, un grupo de estados ha promovido el National Popular Vote Interstate Compact (NPVIC), un mecanismo para adoptar el voto popular sin necesidad de una enmienda constitucional. La idea es sencilla: los estados participantes se comprometen a ceder sus votos electorales al candidato que gane el mayor número de votos a nivel nacional, siempre que otros estados con al menos 270 votos electorales (la mayoría necesaria) se unan al acuerdo.
Actualmente, el NPVIC cuenta con el apoyo de estados que suman 222 votos electorales. Solo necesitan 48 más para alcanzar los 270 requeridos. Si en las elecciones de 2026 los demócratas logran mayorías en estados clave, podrían completar este umbral y aplicar el sistema para las presidenciales de 2028.
Los estados decisivos: ¿Podrán los demócratas cambiar las reglas del juego?
Los estados en disputa este año —como Wisconsin, Michigan, Arizona, Pensilvania, Nevada y Nuevo Hampshire— son los principales objetivos. Tradicionalmente, estos territorios temían perder influencia al abandonar el Colegio Electoral. Sin embargo, la polarización política ha convertido el sistema en un tema partidista, donde el interés de los estados ya no parece tan relevante frente a la convicción demócrata de que el voto popular beneficiaría a su coalición.
¿Qué pasaría si se elimina el Colegio Electoral?
El NPVIC no requiere la aprobación del Congreso ni una enmienda constitucional, pero enfrenta desafíos legales y prácticos. Algunos expertos advierten que, sin apoyo republicano, el acuerdo podría ser impugnado en los tribunales o quedar en un limbo político. Además, persisten dudas sobre cómo se implementaría un sistema de voto popular y si realmente resolvería las desigualdades en la representación.
«El Colegio Electoral ha dejado de ser un mecanismo neutral para convertirse en un arma política. La presión por reformarlo es más fuerte que nunca», señala un analista político.
El futuro del sistema electoral estadounidense
Si los demócratas logran consolidar su ventaja en los estados clave en 2026, el NPVIC podría entrar en vigor en 2028, marcando el fin de un sistema que ha definido la política estadounidense durante siglos. Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos, y el debate sobre la mejor forma de elegir al presidente está lejos de terminar.