Los activistas progresistas que apoyaban al senador Bernie Sanders han encontrado este año un nuevo referente inesperado: el multimillonario de fondos de cobertura Tom Steyer, candidato a gobernador de California por el Partido Demócrata.

Steyer, junto a otros políticos adinerados como JB Pritzker (gobernador de Illinois), Ro Khanna (representante por California) y Saikat Chakrabarti, han logrado ganar elogios dentro del espectro más izquierdista del partido, a pesar de la desconfianza histórica hacia los millonarios en la política.

Cada uno ha construido su camino de manera distinta: Steyer promete grandes cambios, Pritzker impulsó una agenda de gobierno progresista en Illinois, mientras que Khanna y Chakrabarti mantienen vínculos con el movimiento de Sanders desde hace años. Lo común es que los activistas progresistas ven en ellos una oportunidad de tener candidatos más cercanos a sus demandas, menos alineados con el establishment demócrata y los intereses empresariales.

El caso de Tom Steyer en California

En su campaña para gobernador de California, Steyer ha obtenido el respaldo de Our Revolution —grupo fundado por seguidores de la campaña de Sanders en 2016— y de la Asociación de Enfermeras de California, principal defensora de la sanidad pública de pago único en el estado.

Además, el pasado mes, la sección californiana de Demócratas Socialistas de América calificó a Steyer como «el candidato más progresista entre las opciones viables» para el cargo y desaconsejó votar por opciones más radicales como protesta.

Aunque su discurso progresista es aplaudido, la paradoja de que un millonario que ha invertido 132 millones de dólares de su propio bolsillo en publicidad electoral gane el apoyo de la izquierda anti-millonarios no pasa desapercibida.

Otros millonarios que ganan terreno en la izquierda

JB Pritzker, gobernador de Illinois y heredero del imperio hotelero Hyatt, ha destacado por su gestión progresista en el cargo. Su perfil ha generado interés incluso como posible candidato presidencial en 2028.

Ro Khanna, representante por California con un patrimonio estimado en 232,7 millones de dólares (principalmente en un fideicomiso vinculado a su esposa), es mencionado con frecuencia como posible aspirante a la presidencia en 2028 dentro del ala más cercana a Bernie Sanders.

Saikat Chakrabarti, excolaborador de Sanders y cofundador de Stripe, acumula riqueza a través de su trabajo en fintech y ahora busca apoyo en su campaña primaria para suceder a Nancy Pelosi en el Congreso.

Un fenómeno con raíces históricas

El uso de grandes fortunas en política no es nuevo: figuras como Ross Perot en EE.UU. o los actuales megadonantes en ambos partidos han sido comunes. Sin embargo, el auge de estos candidatos progresistas millonarios adquiere relevancia en un contexto de creciente rechazo al poder de los superricos en la política, especialmente tras la sentencia Citizens United de 2010.

Los progresistas actuales, muchos de ellos inspirados en el New Deal de Franklin D. Roosevelt —quien provenía de una de las familias más influyentes de su época—, ven con recelo cómo los millonarios han moldeado el gobierno y la sociedad en las últimas décadas. Esto explica iniciativas como las marchas «Fighting Oligarchy» lideradas por Sanders y la congresista Alexandria Ocasio-Cortez en todo el país.

¿Pueden los millonarios cambiar el sistema?

La pregunta que surge es si estos candidatos, pese a su riqueza, pueden realmente representar los intereses de la clase trabajadora y los movimientos sociales. Mientras algunos ven en ellos una oportunidad para avanzar en políticas progresistas, otros advierten del riesgo de que su influencia perpetúe el mismo sistema que critican.

Fuente: Vox