Trump, de la retórica pacifista a la guerra con Irán
Donald Trump, que durante años se presentó como un líder que priorizaría una política exterior más contenida, ha impulsado una serie de acciones militares contra Irán sin el respaldo formal del Congreso. Aunque en 2016 tachó la guerra de Irak de "gran error", su administración ha escalado un conflicto que recuerda a aquélla. El 28 de febrero, EE.UU. e Israel atacaron varios objetivos en Irán, incluyendo la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei.
Un conflicto en escalada sin autorización congressional
Desde entonces, Irán ha respondido con ataques a oficinas diplomáticas y bases militares estadounidenses en Oriente Medio, mientras que EE.UU. ha bombardeado instalaciones de misiles y refinerías de petróleo en territorio iraní. A mediados de abril, el balance ascendía a 13 soldados estadounidenses muertos, y no hay indicios de que el conflicto vaya a remitir. Según informes, la administración Trump evalúa el envío de más tropas a la región, y el propio presidente no ha descartado una intervención terrestre.
Justificaciones contradictorias y sin base legal
La Casa Blanca ha esgrimido múltiples razones para justificar estas acciones, ninguna de las cuales ha sido avalada por el Congreso. Como señaló Matthew Petti en Reason, los motivos incluyen "prevenir un posible ataque iraní (que otros funcionarios afirman que nunca existió)", unirse a un ataque israelí que se produciría "con o sin EE.UU.", aprovechar una oportunidad para eliminar a líderes iraníes o castigar a Irán por no ceder a las demandas nucleares de Washington.
El Congreso, ausente en la toma de decisiones sobre guerras
La Constitución de EE.UU. otorga al Congreso el poder exclusivo de declarar guerras, pero esta prerrogativa ha caído en desuso. El último conflicto en el que el Congreso declaró formalmente la guerra fue en 1942, durante la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, las acciones militares se han aprobado mediante resoluciones de autorización del uso de la fuerza (AUMF) o decisiones unilaterales de la presidencia.
Las AUMF: un cheque en blanco para los presidentes
Las AUMF son resoluciones conjuntas que otorgan al presidente amplios poderes para desplegar tropas sin necesidad de una declaración formal de guerra. Sin plazos de caducidad, estas autorizaciones permanecen vigentes durante décadas y pueden invocarse para justificar intervenciones militares muy alejadas de su propósito original. La AUMF de 2001, aprobada para combatir a los responsables de los atentados del 11-S, ha sido utilizada para justificar operaciones antiterroristas en 22 países, según datos del proyecto Costs of War de la Universidad de Brown.
La Ley de Poderes de Guerra: un marco ignorado
La Ley de Poderes de Guerra de 1973 establece que el presidente debe consultar al Congreso antes de iniciar hostilidades, pero los mandatarios han encontrado formas de eludirla. Barack Obama, por ejemplo, argumentó que esta ley "no aplicaba" a sus bombardeos en Libia en 2011. La politóloga Sarah Burns, de la Universidad Tecnológica de Rochester, señala que la ley "abre la puerta a operaciones de menor escala o corta duración", pero los presidentes han intentado ignorar incluso sus requisitos más básicos.
¿Hacia una guerra sin control congressional?
La ausencia de un debate y aprobación formal por parte del Congreso en conflictos como el de Irán refleja una erosión progresiva del sistema de controles y equilibrios en EE.UU. Sin una AUMF específica para Irán y con justificaciones cambiantes, el riesgo es que el país se vea arrastrado a una guerra prolongada sin el respaldo explícito de sus representantes electos.