Desde el inicio de su segundo mandato, el presidente Donald Trump ha anunciado, negociado o propuesto una serie de iniciativas para frenar los excesos de la industria farmacéutica. No es de extrañar: según una encuesta nacional de la KFF, alrededor del 60% de los adultos estadounidenses muestran preocupación por no poder costear los medicamentos recetados para sí mismos o sus familias. Más del 80% considera que los precios de los fármacos son irrazonables, y la mayoría apoya una mayor regulación para reducirlos.
En Estados Unidos, los ciudadanos pagan aproximadamente tres veces más que en otros países por los mismos medicamentos. En julio del año pasado, Trump envió cartas a 17 laboratorios farmacéuticos, exigiendo que redujeran voluntariamente sus precios. Posteriormente, el mandatario afirmó haber negociado individualmente con más de una docena de ejecutivos del sector en la Casa Blanca. En diciembre, anunció que había logrado que aceptaran el sistema de precios de nación más favorecida en Medicaid, el programa de cobertura sanitaria para personas de bajos ingresos.
También se lanzó TrumpRx, una plataforma donde los pacientes que pagan en efectivo pueden encontrar medicamentos con descuento, y prometió agilizar la aprobación de biosimilares —versiones genéricas de fármacos especializados de alto coste— eliminando trámites burocráticos en la FDA. Sin embargo, el alcance real de estas medidas es incierto, ya que muchos detalles, como qué medicamentos están incluidos, siguen sin estar claros.
Un portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai, no respondió a las preguntas sobre TrumpRx. Además, Medicaid ya compra medicamentos con importantes descuentos, y otros pacientes podrían encontrar opciones más ventajosas a través de programas comerciales de descuento o mediante sus seguros médicos, que incluyen tarjetas de copago de las propias farmacéuticas. Por ello, a pesar del despliegue mediático, el número de beneficiarios reales de estas iniciativas sigue siendo limitado.
Mark Cuban, un magnate que también lucha por abaratar los medicamentos, reconoció que, aunque estas medidas beneficien a algunos pacientes, «si hacen una diferencia para alguien, es una victoria». Cuban destacó los descuentos en TrumpRx para fármacos de fertilidad y para el control de peso con GLP-1, dirigidos a personas sin seguro o cuyos planes no cubren estos tratamientos. En 2022, lanzó Cost Plus Drugs, una empresa que vende medicamentos a bajo coste eliminando intermediarios, comprando directamente a los fabricantes y vendiendo al consumidor final. La mayoría de los fármacos que comercializa son genéricos.
Aaron Kesselheim, profesor de medicina en la Escuela de Medicina de Harvard y experto en precios de medicamentos, calificó las anuncios de Trump como «acuerdos puntuales realizados con fines publicitarios». Según él, «no modifican en absoluto la forma en que se fijan los precios de los fármacos». Además, criticó su falta de transparencia y su carácter no vinculante: «No está claro qué medicamentos se incluirán en los precios de nación más favorecida ni cómo se definirán».
Los datos confirman que no todos los fármacos se beneficiaron. Según un análisis de 46brooklyn, una consultora que monitoriza los precios de medicamentos de marca, cerca de 1.000 fármacos aumentaron de precio en enero de 2026. De hecho, el año 2025 registró el mayor número de subidas de precios en la historia. En palabras de los expertos, «no se trata de un cambio significativo, sino de la continuación de la tendencia habitual».