La relación entre Elon Musk y Anthropic ha dado un giro radical en solo tres meses. De acusar a la empresa de IA de ser "misantrópica" en febrero, Musk ha pasado a convertirse en su socio estratégico, alquilando a Anthropic la capacidad excedente de computación de SpaceX justo antes de la esperada salida a bolsa de la compañía aeroespacial.
Un acuerdo que beneficia a ambas partes
El trato permite a SpaceX monetizar infraestructura infrautilizada, mientras que Anthropic resuelve su grave déficit de capacidad de computación. Según declaró el CEO de Anthropic, Dario Amodei, durante una conferencia para desarrolladores, la empresa experimentó un crecimiento del 80% anual en ingresos y uso en el primer trimestre de 2026, muy por encima de su previsión inicial del 10%. Este aumento de demanda ha generado "dificultades con la capacidad de computación", lo que ha llevado a límites de uso que han frustrado a sus clientes.
SpaceX interviene para cubrir esta necesidad con la cesión de toda la capacidad de su centro de datos Colossus 1, que supera los 300 megavatios de nueva capacidad (equivalente a más de 220.000 GPUs de Nvidia) y que estará disponible en el plazo de un mes. Mientras, xAI, el laboratorio de IA de Musk adquirido por SpaceX, seguirá operando con Colossus 2, un superordenador independiente.
Como parte del acuerdo, Anthropic también ha mostrado interés en colaborar con SpaceX para desarrollar múltiples gigavatios de capacidad de computación orbital para IA, según anunció la compañía en un comunicado.
La rivalidad con Sam Altman allana el camino
El contexto competitivo entre Musk y Sam Altman, CEO de OpenAI (principal competidor de Anthropic), ha sido clave en este giro. Musk mantiene una demanda contra OpenAI, la empresa que cofundó y que ahora lidera Altman. "El enemigo de mi enemigo es un socio de computación", escribió Ben Pouladian, experto en investigación de mercados tecnológicos, en la red social X.
En febrero, Musk atacó públicamente a Anthropic en X, calificándola de "misantrópica" tras conocerse su valoración de 380.000 millones de dólares. Desde entonces, la valoración de la empresa se ha reajustado a cerca de 900.000 millones, lo que refleja su rápido crecimiento. Sin embargo, Musk ha cambiado de opinión tras reunirse con los altos directivos de Anthropic la semana pasada, afirmando que quedó "impresionado".
Un movimiento con sentido económico
Más allá de la rivalidad personal, el acuerdo tiene un claro fundamento financiero. Según Harrison Rolfes, analista de PitchBook, Musk suele invertir en infraestructura por encima de la demanda real de sus productos. "En 2024, OpenAI adquirió capacidad que originalmente estaba destinada a Musk", explicó Rolfes en un correo electrónico a Axios.
"La capacidad de Colossus 1 de xAI terminó siendo excesiva para la base de usuarios de Grok", añadió. Al alquilar esta capacidad excedente a Anthropic, Musk convierte un activo costoso e infrautilizado en una fuente de ingresos de alto margen para SpaceX, justo a tiempo para su presentación de la documentación S-1 prevista para junio. Esto le permitirá evitar una depreciación de miles de millones de dólares en capacidad no utilizada antes de salir a bolsa.
Además, SpaceX podrá presentar a Anthropic como cliente en su salida a bolsa, reforzando su atractivo para los inversores.
¿Por qué Musk no compartió esta capacidad con un competidor directo?
La decisión de Musk de alquilar su capacidad excedente a Anthropic en lugar de a un competidor directo como OpenAI sugiere que la demanda de xAI sigue siendo limitada. Según datos de The Information, la empresa solo utiliza el 11% del potencial de su enorme stock de chips, aunque no está claro si este bajo aprovechamiento se debe a una falta de demanda, una baja utilización o una combinación de ambos factores.
En definitiva, Anthropic cuenta ahora con el respaldo financiero y tecnológico de SpaceX, mientras que Musk consolida su posición en la carrera de la IA antes de la esperada salida a bolsa de su compañía.