El expresidente Donald Trump ha vuelto a arremeter contra los magistrados del Tribunal Supremo de Estados Unidos que él mismo nombró, exigiendo públicamente su lealtad incondicional. En un mensaje publicado este domingo en Truth Social, Trump cuestionó la independencia judicial de los jueces y lamentó que sus decisiones no se alineen con sus intereses políticos.

En su publicación, Trump mencionó específicamente a los magistrados Neil Gorsuch y Amy Coney Barrett, a quienes nombró durante su mandato, y los acusó de haber 'dañado gravemente' al país al rechazar su propuesta de aranceles. En febrero, el Supremo declaró ilegales los aranceles impulsados por la administración Trump, conocidos como 'el día de la liberación', lo que no solo invalidó un pilar central de su política económica, sino también un elemento clave de su estrategia exterior.

El expresidente atribuyó a esta decisión judicial un perjuicio económico de 159.000 millones de dólares para EE.UU., alegando que el tribunal obligó al país a 'devolver dinero a sus enemigos'. Además, Trump mostró su desconcierto por no entender por qué el Supremo no especificó que Estados Unidos no debía compensar a nadie por los errores de su administración.

En un tono cargado de ironía, Trump afirmó:

Con ciertos jueces nombrados por republicanos en el Supremo, los demócratas ya no necesitan 'ampliar el tribunal'. De hecho, debería ser yo quien quisiera hacerlo. Trabajo tan duro para 'Hacer América Grande Otra Vez', y luego las personas que yo mismo nombré muestran tan poco respeto por nuestro país y su pueblo. ¿Cuál es la razón de esto?

El exmandatario insistió en que los magistrados 'deben hacer lo correcto' y añadió:

Es realmente aceptable que sean leales a la persona que los nombró para uno de los cargos más altos del país, es decir, ser juez del Tribunal Supremo de Estados Unidos.

Trump también sostuvo, sin pruebas, que los jueces designados por presidentes demócratas 'siempre han sido leales' a quienes los honraron, una afirmación falsa que se ha desmentido en múltiples ocasiones, incluso en casos recientes. Su crítica surge en un momento de creciente tensión judicial, especialmente tras la decisión del Supremo sobre la ciudadanía por nacimiento, un derecho constitucional que Trump ha intentado eliminar desde el inicio de su segundo mandato.

El expresidente reveló que asistió en persona a las vistas sobre este asunto el pasado mes, convirtiéndose en el primer presidente en ejercicio en la historia de EE.UU. en presenciar una sesión del Supremo. Según sus palabras, cree que el tribunal fallará en su contra, lo que convertiría a Estados Unidos en el único país del mundo que mantiene esta práctica, que él califica de 'insostenible, insegura y un desastre costoso'.

Trump concluyó su mensaje asegurando que, aunque no busca lealtad personal, sí espera que los jueces actúen en beneficio del país:

No quiero lealtad, pero sí la espero y exijo para nuestro país.
Además, sugirió que explorará vías alternativas, aunque 'mucho más lentas', para imponer su agenda arancelaria, tras el revés judicial sufrido.