La EPA de Trump abre la puerta a la contaminación masiva por cenizas de carbón

Las centrales eléctricas que queman carbón generan un residuo peligroso: las cenizas de carbón, un desecho tóxico cargado de metales pesados, sustancias químicas nocivas e incluso trazas de elementos radiactivos. Estos vertidos representan un grave riesgo para la salud humana y el medio ambiente, lo que llevó a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de EE.UU. —bajo el mandato de Joe Biden— a aprobar en 2024 una normativa histórica para regular por primera vez el vertido de estas cenizas.

Sin embargo, dos años después, la situación podría cambiar radicalmente si Donald Trump logra imponer su voluntad. Según la Agencia Associated Press, la administración Trump ha propuesto una serie de medidas para debilitar estas protecciones, con consecuencias directas sobre los cursos de agua del país.

Un plan para eludir la regulación federal

Eliminar las normas de la era Biden no es tarea sencilla para Trump. Por ello, la EPA ha diseñado un mecanismo legal alternativo que incluye retrasos en la aplicación de las normas a nivel estatal y modificaciones en los requisitos originales. La estrategia busca relajar los estándares de monitoreo y protección de aguas subterráneas para las empresas energéticas, permitiendo que los estados otorguen exenciones a la regulación federal de 2024.

En un comunicado dirigido a la AP, el director de la EPA, Lee Zeldin, justificó estas acciones como parte de un esfuerzo por "restaurar el dominio energético estadounidense, fortalecer el federalismo cooperativo y adaptarse a las circunstancias únicas de ciertas instalaciones de carbón".

Consecuencias: menos limpieza y más contaminación

Las regulaciones de la era Biden exigían a las empresas limpiar al menos 450 vertederos de cenizas de carbón, muchos de ellos ubicados en zonas críticas como las orillas de ríos —incluyendo 37 directamente en los Grandes Lagos—. Si la EPA avanza con la desregulación propuesta, estos estándares de responsabilidad corporativa desaparecerían de facto, dejando sin efecto las obligaciones de limpieza.

"La administración Trump acaba de asestar un golpe brutal a las protecciones sanitarias contra la contaminación tóxica del carbón. Es otro regalo a la industria del carbón a costa de nuestra salud, nuestros recursos hídricos y nuestros bolsillos".

Lisa Evans, asesora senior de Earthjustice, en declaraciones a la AP

Críticas de expertos y defensores del medio ambiente

Organizaciones ecologistas y expertos en salud pública han denunciado que esta medida prioriza los intereses económicos de las empresas energéticas sobre el bienestar de la población y los ecosistemas. La flexibilización de las normas podría permitir que más residuos tóxicos acaben en ríos, acuíferos y suelos, con efectos a largo plazo en la calidad del agua y la salud de las comunidades cercanas.

Este movimiento se enmarca en una política más amplia de la administración Trump para reducir regulaciones ambientales, como se evidenció en decisiones anteriores que, por ejemplo, devaluaron el valor de la vida humana en las evaluaciones de impacto ambiental.

¿Qué sigue?

La propuesta de la EPA aún está en fase de revisión y podría enfrentar obstáculos legales y políticos. Sin embargo, de aprobarse, marcaría un retroceso significativo en la lucha contra la contaminación por carbón en Estados Unidos, con posibles repercusiones en la salud pública y el medio ambiente a nivel nacional.

Fuente: Futurism