El cambio climático redefine las líneas de árboles en el planeta

Durante décadas, se ha asumido que el aumento de las temperaturas globales empuja a las líneas de árboles hacia cotas más altas. Regiones antes demasiado frías para el crecimiento arbóreo ahora ofrecen condiciones más favorables. Sin embargo, un estudio reciente publicado en la International Journal of Applied Earth Observation and Geoinformation desvela una realidad más compleja: entre 2000 y 2020, el 42% de las líneas de árboles avanzaron en altitud, pero un 25% retrocedieron.

Un fenómeno global con matices

Sabine Rumpf, ecóloga de la Universidad de Basilea (Suiza) y autora principal del estudio, señala que la mayoría de las investigaciones previas se centran en zonas geográficas limitadas, como Norteamérica, Europa o el Himalaya, donde hay mayor acceso a fondos para estudios de campo. "Esto deja fuera una gran parte de la superficie terrestre", explica Rumpf. Para superar esta limitación, el equipo recurrió a datos de teledetección, que permiten analizar el planeta de manera integral, incluso en regiones remotas.

¿Cómo se desplazan las líneas de árboles?

Los investigadores utilizaron un mapa global de montañas con una resolución de 250 metros, desarrollado en 2018. Excluyeron áreas con menos del 10% de cobertura montañosa alta (donde la escasez de árboles impide definir una línea clara) y aquellas con más del 95% de cobertura arbórea (donde la densidad de árboles no permite identificar un límite superior).

Para definir la "línea de árboles observada", el equipo consideró el límite superior de árboles con una altura igual o superior a 3 metros. Además, calcularon las "líneas de árboles potenciales" mediante un modelo que evalúa la duración de la temporada de crecimiento y la temperatura media durante ese período en cada zona. Según Rumpf, "las condiciones actuales rara vez coinciden con el límite donde los árboles podrían sobrevivir".

El modelo estableció que una zona solo puede albergar árboles si cuenta con una temporada de crecimiento de al menos 94 días y una temperatura media durante ese período de 6,4°C o superior. Las áreas que no cumplen ambos requisitos se consideran por encima de la línea potencial de árboles.

Ejemplos que ilustran el cambio

Las imágenes comparativas de parques nacionales en Canadá y Estados Unidos reflejan este fenómeno. En el Parque Nacional Waterton Lakes (Canadá), las fotos de 1913 y 2007 muestran un claro avance de la línea de árboles hacia cotas más altas. Lo mismo ocurre en el Glacier National Park (Montana, EE.UU.), donde el retroceso del glaciar Jackson entre 1912 y 2009 ha permitido que los árboles colonizen zonas antes cubiertas por hielo.

"El cambio climático no solo está empujando las líneas de árboles hacia arriba. En muchas regiones, factores como la disponibilidad de agua, los incendios forestales o la actividad humana están frenando este avance o incluso provocando su retroceso."

— Sabine Rumpf, ecóloga de la Universidad de Basilea

¿Por qué retroceden algunas líneas de árboles?

El estudio sugiere que el retroceso de las líneas de árboles en un 25% de los casos analizados puede deberse a múltiples factores:

  • Escasez de agua: En zonas áridas o semiáridas, el aumento de temperaturas incrementa la evaporación, reduciendo la humedad disponible para los árboles.
  • Incendios forestales: El cambio climático intensifica estos fenómenos, destruyendo áreas boscosas y limitando la expansión de los árboles.
  • Actividad humana: La deforestación, la agricultura o el desarrollo urbano en zonas montañosas alteran los ecosistemas y frenan la recolonización arbórea.
  • Suelos inestables: En regiones con permafrost en deshielo, la inestabilidad del terreno dificulta el establecimiento de nuevos árboles.

Implicaciones para los ecosistemas de montaña

Las líneas de árboles no son solo un indicador del cambio climático; su desplazamiento tiene consecuencias directas en los ecosistemas de montaña. La expansión de los bosques puede alterar los hábitats de especies adaptadas a condiciones frías, mientras que su retroceso puede aumentar la erosión del suelo y reducir la biodiversidad.

Además, los bosques de montaña desempeñan un papel clave en la regulación del ciclo del agua y en la captura de carbono. Su transformación podría agravar los efectos del calentamiento global.

Un llamado a repensar las estrategias de conservación

Los resultados del estudio subrayan la necesidad de adoptar enfoques globales y multidisciplinares para entender y mitigar los efectos del cambio climático en los ecosistemas de montaña. "No podemos basarnos solo en modelos teóricos o en datos de regiones específicas", advierte Rumpf. "La teledetección y el análisis de grandes conjuntos de datos son herramientas esenciales para tomar decisiones informadas".

El equipo de investigación espera que sus hallazgos inspiren a científicos y responsables políticos a desarrollar estrategias de conservación más adaptativas, capaces de responder a la complejidad de un planeta en transformación.