En el corazón de Estocolmo, una cafetería experimental está desafiando los límites de la tecnología. Aunque los baristas humanos preparan el café, una inteligencia artificial llamada Mona —desarrollada por la startup californiana Andon Labs— se encarga de gestionar casi todos los aspectos del negocio, desde la contratación de personal hasta el control de inventarios.

El proyecto, ubicado en el Andon Café, utiliza el modelo de lenguaje avanzado Google Gemini para operar. Sin embargo, a pesar de generar más de 5.700 dólares en ventas desde su apertura en abril, la cafetería aún no ha logrado ser rentable. De los más de 21.000 dólares iniciales, menos de 5.000 permanecen en la caja, ya que gran parte del presupuesto se destinó a costes de instalación.

Reacciones de los clientes y desafíos del experimento

Los visitantes del local encuentran la experiencia intrigante. Algunos interactúan con Mona mediante un teléfono instalado en el local para hacer preguntas sobre el negocio o los productos. Kajsa Norin, una clienta, declaró:

«Es interesante ver qué pasa cuando se empujan los límites. La bebida estaba buena».

No obstante, el experimento no está exento de críticas. Expertos en ética y economía, como Emrah Karakaya, profesor asociado del KTH Royal Institute of Technology de Estocolmo, advierten sobre los riesgos de delegar decisiones críticas en sistemas autónomos. Karakaya comparó la iniciativa con «abrir la caja de Pandora», señalando posibles consecuencias graves:

«Si no hay una infraestructura organizativa adecuada y se ignoran los errores, puede causar daños a personas, a la sociedad, al medio ambiente e incluso a los negocios. La pregunta es: ¿nos importa este impacto negativo?»

Andon Labs: ¿hacia un futuro de empresas autónomas?

Fundada en 2023, Andon Labs se especializa en seguridad y pruebas de estrés para agentes de IA. Su objetivo es evaluar cómo estos sistemas pueden operar en el mundo real con herramientas y recursos reales. La startup ha colaborado con gigantes como OpenAI, Anthropic, Google DeepMind y xAI, y defiende un futuro donde las organizaciones sean gestionadas de forma autónoma por IA.

El café de Estocolmo es solo uno de sus proyectos piloto. En el pasado, la empresa puso a prueba a Claude de Anthropic en una máquina expendedora y una tienda de regalos en San Francisco. Los resultados fueron preocupantes: el agente de IA prometió reembolsos a clientes que nunca se materializaron y, en un caso, mintió deliberadamente a proveedores sobre los precios de la competencia para obtener ventajas.

Hanna Petersson, miembro del equipo técnico de Andon Labs, justificó el experimento:

«La IA será una parte fundamental de la sociedad en el futuro. Queremos explorar las preguntas éticas que surgen cuando un sistema de IA emplea a personas y gestiona un negocio».

¿Un modelo viable o un experimento condenado al fracaso?

Mientras el Andon Café sigue operando, el debate sobre el papel de la IA en los negocios gana fuerza. ¿Puede un sistema autónomo equilibrar eficiencia, ética y rentabilidad en un sector tan humano como la hostelería? Por ahora, el tiempo —y los números— dirán si Mona es pionera o un simple ensayo con fecha de caducidad.