Google Chrome, el navegador más utilizado del mundo con más de 3.000 millones de usuarios, ha sido objeto de una fuerte polémica tras descubrirse que instala en secreto un modelo de inteligencia artificial (IA) de 4 GB en los dispositivos de sus usuarios sin su consentimiento.
El investigador en seguridad Alexander Hanff, conocido como "The Privacy Guy", reveló en su blog que Chrome descarga automáticamente un archivo llamado "weights.bin" en un directorio denominado "OptGuideOnDeviceModel". Este archivo contiene los parámetros numéricos de un modelo de IA llamado Gemini Nano, diseñado para ejecutarse en los dispositivos locales y no en la nube.
Según Hanff, Chrome no solicita permiso para instalar el modelo, no lo notifica al usuario y, si este lo elimina, el navegador lo descarga nuevamente. Además de ocupar un espacio considerable en el almacenamiento, la instalación masiva de este modelo plantea serias dudas sobre su impacto en el rendimiento de los dispositivos y el medio ambiente.
Falta de transparencia y posibles consecuencias
La falta de comunicación por parte de Google ha avivado la indignación. La compañía no ha emitido ningún comunicado oficial ni ha respondido a las solicitudes de comentarios de medios como Futurism.
Hanff advirtió que, dado el alcance global de Chrome, la instalación de este modelo podría generar entre 6.000 y 60.000 toneladas de emisiones equivalentes de CO₂, dependiendo del número de dispositivos afectados. Los usuarios, cada vez más críticos con la imposición de tecnologías de IA sin su aprobación, han expresado su rechazo de manera contundente.
"Más allá de las preocupaciones ambientales y de IA, mi verdadero problema es que Google instala cualquier cosa en mi dispositivo sin mi consentimiento, sin importar el tamaño". — Comentario de un usuario en Reddit.
"Todo esto solo para inflar sus estadísticas de uso de IA. Saben que nadie lo pidió". — Otro usuario en la misma plataforma.
¿Malware o estrategia comercial?
Algunos usuarios sugieren que Google podría estar utilizando esta táctica para artificialmente aumentar sus cifras de adopción de IA, una práctica que consideran intrusiva y poco ética. Otros van más allá y califican la acción como un acto de "malware".
Para evitar que Chrome reinstale el modelo tras su eliminación, Hanff recomienda desactivar manualmente las funciones de IA desde la configuración del navegador.
Además de las implicaciones éticas y ambientales, Hanff señala que esta práctica podría constituir una violación directa de regulaciones europeas de protección de datos, como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), vigente desde 2018.
Chrome no es el único navegador que ha generado controversia por sus funciones de IA. Sin embargo, la falta de transparencia y el enfoque agresivo de Google en este caso han encendido las alarmas entre expertos y usuarios por igual.