Un giro político con implicaciones climáticas y energéticas
El partido Tisza, de centro-derecha y liderado por Péter Magyar, ha logrado una victoria electoral aplastante frente al gobierno populista de Viktor Orbán y su partido Fidesz, poniendo fin a 16 años de mandato. Este cambio, recibido con esperanza por muchos observadores internacionales, marca un posible giro en las políticas climáticas y energéticas de Hungría, históricamente bloqueadas por Orbán.
Hungría, un actor clave en las políticas climáticas de la UE
Durante años, Hungría ha tenido un papel desproporcionado en las decisiones de la Unión Europea sobre clima y energía. Orbán vetó repetidamente medidas ambiciosas de lucha contra el cambio climático y retrasó la eliminación de las importaciones de combustibles fósiles rusos, una postura que generó tensiones con Bruselas.
¿Qué propone el nuevo gobierno?
Aunque el clima no fue un tema central en la campaña electoral de Magyar, su partido presentó un manifiesto de 243 páginas con propuestas como:
- Mejorar el aislamiento térmico de viviendas.
- Electrificar el transporte ferroviario.
- Abordar la sequía y modernizar la infraestructura energética.
- Establecer un plazo para eliminar la dependencia energética de Rusia antes de 2035.
Los expertos consultados por Carbon Brief señalan que, aunque el nuevo gobierno aún no está formado, es probable que busque rápidamente fondos europeos para impulsar estas medidas. Sin embargo, advierten que no se trata de un "giro progresista", sino de un enfoque más pragmático que podría reducir la resistencia de Hungría a las políticas climáticas de la UE.
La herencia de Orbán: entre escepticismo y acción climática
La gestión de Orbán en materia de clima fue ambivalente. Por un lado, criticó los objetivos climáticos de la UE como una "fantasía utópica" que "destruiría a la clase media" y acusó a las "élites occidentales" de fomentar el miedo al cambio climático. Por otro, evitó un discurso abiertamente negacionista y presentó a Hungría como un "campeón climático", aunque con un enfoque "pragmático".
"Debemos avanzar en la transición verde, pero manteniendo el uso de gas natural, petróleo y energía nuclear. Nuestra política climática debe guiarse por el sentido común, no por el alarmismo o la ideología". — Viktor Orbán, en su discurso en la COP29 (2024).
A nivel interno, su gobierno impulsó metas como:
- Alcanzar la neutralidad de carbono en 2050.
- Eliminar el carbón como fuente energética para 2029.
- Expandir la energía solar.
¿Qué cambios se esperan en la política energética húngara?
El nuevo ejecutivo podría priorizar la cooperación con la UE y acelerar la transición hacia energías limpias, aunque sin adoptar un liderazgo climático. Los expertos destacan que, aunque Hungría no se convertirá en un referente verde en Europa, su postura menos disruptiva podría facilitar la aprobación de políticas climáticas en el bloque.
En cuanto a la dependencia del gas ruso, Magyar ha propuesto un plan para eliminarla antes de 2035, una medida que alinearía a Hungría con los objetivos de diversificación energética de la UE.
Reacciones y perspectivas futuras
La comunidad internacional observa con atención este cambio político. Mientras algunos celebran el fin del gobierno de Orbán, otros advierten que el nuevo enfoque no garantiza una transformación radical en materia climática. Lo que sí parece claro es que Hungría podría dejar de ser un obstáculo en las negociaciones europeas sobre energía y clima.