Un rescate audaz que escaló a un enfrentamiento policial
El pasado 15 de marzo, un grupo de activistas irrumpió en las instalaciones de Ridglan Farms, un centro de cría de beagles para experimentación biomédica ubicado cerca de Madison (Wisconsin). Según denuncias de reguladores estatales, la empresa acumulaba cientos de violaciones en materia de bienestar animal. Los activistas lograron extraer a 30 perros de sus jaulas, aunque solo 22 consiguieron escapar, mientras que ocho fueron recuperados por la policía y devueltos al centro.
Las imágenes de la acción, difundidas masivamente en redes sociales y medios de comunicación, llamaron la atención de políticos a nivel nacional, incluyendo al Congreso y la administración Trump. Esto impulsó a la Coalición para Salvar a los Perros de Ridglan a planificar una segunda operación: liberar a los casi 2.000 beagles que aún permanecían en el lugar.
Represión violenta durante el segundo intento
El 18 de abril, más de 1.000 activistas se congregaron frente a Ridglan Farms, pero se encontraron con una fuerte presencia policial. Las fuerzas del orden, lideradas por el sheriff del condado de Dane y con apoyo de otras agencias, actuaron con contundencia: emplearon gases lacrimógenos, balas de goma, spray de pimienta y, según confirmó la oficina del sheriff, granadas de impacto (que liberan perdigones de goma).
Los enfrentamientos dejaron varios heridos graves. Una mujer sufrió la fractura de nariz, un veterano de la Armada de 67 años fue inmovilizado contra el suelo con un agente presionándole la espalda mientras inhalaba gas lacrimógeno, y otro hombre quedó inconsciente tras recibir un golpe de un agente. Además, una activista fue rociada directamente en el rostro con spray de pimienta después de que le quitaran las gafas protectoras. Numerosos manifestantes requirieron atención médica de urgencia.
Testimonios del caos
«Me encontré en medio de la refriega, con los ojos ardientes y la garganta en llamas por el gas lacrimógeno. Fue una escena de guerra», declaró un testigo presencial.
El debate detrás de la polémica
Ridglan Farms, que suministra perros a laboratorios de investigación en todo el país, ha sido objeto de críticas por sus condiciones de cría. Activistas denuncian que los animales viven en condiciones inhumanas, mientras que la empresa argumenta que cumple con la normativa vigente.
Este episodio ha reavivado el debate sobre el uso de animales en ciencia. Organizaciones como PETA y Humane Society han condenado el trato dado a los perros, exigiendo una investigación federal. Por su parte, Ridglan Farms ha anunciado que colaborará con las autoridades para esclarecer los hechos.
¿Qué sigue para los perros rescatados?
De los 22 beagles liberados en marzo, 18 ya han sido adoptados por familias, mientras que cuatro siguen en proceso de rehabilitación. La coalición de activistas asegura que seguirá luchando por el resto de los animales, aunque reconocen que el camino será más difícil tras la represión policial.
Mientras tanto, el condado de Dane ha abierto una investigación sobre el uso de la fuerza por parte de la policía durante los disturbios.