Un proyecto de garaje que superó todas las expectativas

La mayoría de los proyectos caseros terminan con un motor a medio montar sobre un banco de trabajo o, en el peor de los casos, con un matrimonio en crisis. Pero el de Justin White, un australiano apasionado por los coches, terminó en Montecarlo. Durante 13 meses, White construyó en su garaje un GR Yaris WRC a escala 1:2, completamente funcional y capaz de circular por carretera.

Detalles técnicos: plástico, motor de moto y 120 CV

El vehículo, documentado en su canal de YouTube Garage Avenger, destaca por su carrocería impresa en 3D con 123 piezas, ensambladas y lijadas para lograr un aspecto agresivo similar al del modelo real de competición. Aunque carece de puertas, el acceso al habitáculo se realiza mediante un techo desmontable. Incluye luces funcionales, ventanas de plexiglás deslizantes y un vinilo profesional con la decoración oficial de Toyota Gazoo Racing para 2026 (blanco, rojo y negro).

Bajo esa carcasa de plástico se esconde un chasis de kart cross alargado 580 mm para ajustar las proporciones. Un motor de moto de altas revoluciones impulsa las ruedas traseras, generando unos 120 CV (88 kW) en un coche que, gracias a su ligereza, alcanza los 150 km/h. En las primeras pruebas, registró 94 km/h, pero White asegura que su diseño permite superar esa velocidad.

De los problemas iniciales al reconocimiento de Toyota

El proyecto no estuvo exento de desafíos. Los neumáticos originales ofrecían demasiada adherencia, lo que provocaba problemas de manejo. La solución fue cambiarlos por neumáticos de remolque y reforzar el chasis para permitir mayor flexibilidad. Tras superar estos obstáculos, el mini GR Yaris fue invitado por Toyota Gazoo Racing para participar en las etapas del WRC en los Alpes franceses, demostrando que no era un simple juguete.

El vehículo incluso fue exhibido junto al GR Yaris Rally1 real durante el Montecarlo, donde llamó la atención del director del equipo, Jari-Matti Latvala, y del piloto Oliver Solberg. Ambos elogiaron su diseño y funcionalidad, validando el esfuerzo de White.

Un homenaje al WRC con recursos limitados

El caso de Justin White es un ejemplo de cómo la pasión, la perseverancia y un poco de ingenio pueden convertir un proyecto doméstico en algo extraordinario. Su mini GR Yaris no solo es una réplica a escala, sino un vehículo funcional que ha logrado el reconocimiento de una marca como Toyota. Un recordatorio de que, a veces, las ideas más ambiciosas nacen en los lugares más inesperados: el garaje de casa.

Fuente: CarScoops