Los Cowboys evitan un acuerdo a largo plazo con George Pickens

Los Dallas Cowboys siempre han sido conocidos por su estrategia meticulosa, pero en el caso de George Pickens, parece que no hay un plan claro. Tras adquirir al receptor en 2024 a cambio de una elección de tercera ronda, el equipo no tiene intención de negociar un contrato multianual con él, incluso si mantiene su alto nivel de rendimiento.

En su lugar, la franquicia planea ofrecerle un salario de 3,65 millones de dólares en 2025. Si Pickens tiene una temporada destacada, los Cowboys podrían aplicar la etiqueta franquicia en 2026, pagándole 27,298 millones de dólares ese año. Sin embargo, este importe está muy por debajo del valor de mercado actual, que ronda los 42,15 millones anuales, como refleja el reciente acuerdo de Jaxon Smith-Njigba.

La confirmación de Stephen Jones

Stephen Jones, ejecutivo de los Cowboys, dejó claro este plan durante una rueda de prensa previa al draft:

«No habrá negociaciones para un contrato a largo plazo»

— Stephen Jones, vía Ian Rapoport (NFL Network)

Además, Jones añadió que el equipo no tiene garantías sobre la participación de Pickens en el programa de pretemporada. Hasta que acepte la oferta de la etiqueta franquicia, el jugador no está bajo contrato y podría optar por no asistir a ninguna actividad, incluyendo el campamento de entrenamiento y la pretemporada. Incluso podría presentarse justo antes del inicio de la temporada regular y cobrar los 27,298 millones de dólares.

¿Qué implica esta estrategia para Pickens?

Si Pickens acepta la etiqueta franquicia en 2026, los Cowboys podrían volver a aplicársela en 2027, con un aumento del 20% sobre su salario anterior, lo que supondría 33,576 millones de dólares. En total, el equipo podría retener al jugador durante dos años por 60,874 millones, retrasando su seguridad laboral a largo plazo.

Esta táctica convierte a Pickens en un mero activo comercial, sin considerar su bienestar o percepción de trato justo. Además, su negativa a negociar sin la mediación de un agente podría haber influido en la decisión, ya que los Cowboys suelen preferir evitar intermediarios para reducir costes.

El mensaje final para Pickens parece ser: «No importa lo que pienses. La normativa nos permite hacerlo, y lo haremos».

Ante esta situación, las únicas opciones de Pickens son: no jugar, firmar la oferta de un año sin dar lo máximo (incluso fingiendo lesiones para evitar riesgos) o esperar a que cierre la ventana de negociación a largo plazo el 15 de julio.

¿Podrían los Cowboys cambiar de estrategia?

Aunque el equipo ha dejado claro su enfoque, existe la posibilidad de que, tras el 15 de julio, reconsideren su postura. Sin embargo, con la etiqueta franquicia como herramienta clave, los Cowboys mantienen el control total sobre la situación contractual de Pickens.