La temporada regular de la NFL podría ampliarse a 18 partidos en 2028, pero el verdadero debate no gira en torno a los ingresos o la carga de partidos, sino al tipo de superficie sobre la que se juega: césped natural o artificial.

Aunque el actual convenio colectivo (CBA) no vence hasta 2031, la liga ya trabaja en los detalles de la expansión. Sin embargo, los jugadores, liderados por la NFLPA, han convertido el tema de las superficies en un frente de negociación clave. La polémica se intensificó tras las críticas del presidente de la NFLPA, JC Tretter, a los dueños de los equipos por instalar césped artificial en estadios que albergarán partidos del Mundial de Fútbol este verano.

De los 11 estadios de la NFL que acogerán encuentros del Mundial, ocho han optado por superficies de césped provisional pese a usar habitualmente césped artificial. «Los dueños despliegan la alfombra verde para los jugadores de fútbol», declaró Tretter, subrayando la contradicción entre las preferencias de los jugadores y las decisiones económicas de los equipos.

Los jugadores, en su mayoría, prefieren el césped natural por considerarlo más seguro y cómodo, aunque los dueños optan por el césped artificial por su menor coste de mantenimiento y mayor consistencia. Para la temporada 2026, la NFL contará con 15 estadios con césped natural, 15 con césped artificial y dos con sistemas híbridos.

La NFLPA, consciente de su influencia en las negociaciones por la temporada de 18 partidos, ha incluido este tema como prioridad. «Llevamos décadas diciendo lo mismo: los jugadores prefieren el césped natural», afirmó Luke McCown, exjugador y portavoz de la asociación. «Hemos realizado encuestas tras casi cada temporada, y la respuesta siempre es la misma: el césped natural gana por goleada».

Esta postura no es casualidad. Los líderes sindicales y exjugadores están utilizando el debate sobre las superficies como moneda de cambio en las futuras negociaciones. Si la liga avanza hacia un calendario de 18 partidos, los jugadores podrían exigir mejoras en su calidad de vida, como la obligatoriedad de jugar en estadios con césped natural. Incluso podrían extenderse a requisitos mínimos en las instalaciones, basados en los informes anuales de los jugadores.

«No hay duda de que el fútbol debe jugarse en césped natural», señalan fuentes cercanas a la NFLPA. «Pero esta exigencia no está exenta de desafíos, especialmente en un contexto donde la eficiencia económica prima sobre las preferencias de los deportistas».

Fuente: SB Nation