Una vida marcada por el VIH, pero sin límites

Barbara Roberts, de 74 años, lleva tres décadas conviviendo con el VIH. Su historia es un testimonio de resiliencia y de cómo los avances médicos han transformado el pronóstico de esta enfermedad. Diagnosticada en 1996, cuando el VIH era considerado una sentencia de muerte, hoy disfruta de una vida plena gracias a los tratamientos modernos.

El diagnóstico que cambió todo

En 1996, Roberts creía que sufría una gripe persistente. Tras días con fiebre alta y sudores, acudió a urgencias, donde le recetaron antibióticos. Sin embargo, su estado no mejoró. "Seguía sin sentirme bien", relató a Healthline. Regresó al hospital, donde ingresó durante tres días para realizarle pruebas.

El 21 de diciembre de 1996, a los 44 años, recibió la noticia: era seropositiva. "Nunca se me pasó por la cabeza que eso fuera lo que me ocurría", confesó. "Fue un shock total. En esa época, el VIH era como una sentencia de muerte".

Un pronóstico que evolucionó

En 1996, la esperanza de vida de una persona de 20 años con VIH era de solo 39 años. Sin embargo, los avances médicos han alargado significativamente esta cifra. Para 2011, la esperanza de vida superaba los 70 años. Roberts salió del hospital con un régimen de medicación y comenzó a visitar una clínica especializada en VIH.

"Todos fueron muy amables conmigo. Me calmaron y disiparon mis miedos, al menos en parte", recordó. Al principio, los fármacos aliviaron sus síntomas, pero un año después, su salud empeoró.

Superando complicaciones con el tratamiento adecuado

En 1997, Roberts experimentó fatiga extrema, dificultad para respirar y hemorragias nasales. Además, notó que la piel de sus manos y pies se oscurecía. Una hemorragia nasal intensa la llevó de nuevo a urgencias, donde los médicos detectaron una grave trombocitopenia (bajo nivel de plaquetas en sangre). Durante 25 días, recibió transfusiones de sangre y plaquetas en el hospital.

Los médicos determinaron que uno de sus medicamentos era el responsable de los síntomas y ajustaron el tratamiento. "Desde entonces, nunca he vuelto a ingresar en un hospital ni he tenido problemas con la medicación", afirmó Roberts.

Un nuevo fármaco que simplificó su vida

En 2021, su reumatóloga, la doctora Debbie Hagins, directora médica de los Coastal CARE Centers en el sureste de Georgia, le propuso participar en un ensayo clínico para probar Idvynso, un tratamiento de dosis única diaria para personas con VIH con carga viral suprimida.

"Me explicó el medicamento y me preguntó si quería participar en el estudio. Sentí que era un privilegio que me lo pidiera", comentó Roberts. Decidió unirse al ensayo por la comodidad de tomar solo una pastilla al día.

"Lo único que recuerdo al empezar el tratamiento fueron los sueños vívidos durante dos semanas, pero desde entonces, todo ha ido sobre ruedas", explicó. Desde entonces, su calidad de vida ha mejorado notablemente.

Un mensaje de esperanza

La historia de Roberts es un ejemplo de cómo los avances en medicina han transformado el VIH de una enfermedad mortal a una condición crónica manejable. "Hoy, a mis 74 años, llevo una vida normal y activa. Los tratamientos han hecho posible lo que antes parecía imposible", concluyó.

Fuente: Healthline