El quarterback Diego Pavia, subcampeón del Trofeo Heisman 2025 y figura clave en Vanderbilt, no fue seleccionado en el Draft de la NFL 2026, celebrado durante siete rondas. Esta ausencia lo convierte en el primer finalista del Heisman en quedarse sin equipo desde Jordan Lynch en 2014.

Pavia, medido en poco menos de 1,78 metros durante el Senior Bowl, se enfrentaría a un desafío adicional en una liga donde la estatura suele ser un factor determinante para los quarterbacks. Aunque su rendimiento en la temporada pasada —incluyendo su segundo puesto en la votación del Heisman tras Fernando Mendoza— demostró su capacidad, el escepticismo sobre su futuro profesional persiste.

Tras no ser elegido en el Draft, la única vía que le queda a Pavia para debutar en la NFL es firmar como agente libre con algún equipo. Hasta el momento, no hay informes que confirmen un acuerdo con alguna franquicia.

El caso de Pavia reabre el debate sobre los criterios de selección en la NFL, especialmente en posiciones como la de quarterback, donde la altura y la estructura física han sido históricamente prioritarias. Su situación refleja los desafíos que enfrentan los jugadores que, pese a su talento, no encajan en los moldes tradicionales de la liga.