El doctor libio Faysal Alghoula, especialista en neumología y cuidados intensivos, atiende a unos 1.000 pacientes en el suroeste de Indiana. Sin embargo, su futuro en Estados Unidos pende de un hilo: su visado actual vence en septiembre y, hasta ahora, no podía renovar su tarjeta de residencia debido a una moratoria impuesta por la administración Trump a solicitantes de decenas de países considerados de "alto riesgo".
La semana pasada, el gobierno anunció una excepción para médicos con solicitudes pendientes de visado o residencia, lo que podría permitir que el caso de Alghoula avance. Organizaciones médicas y abogados de inmigración llevaban meses reclamando esta medida, argumentando la escasez de profesionales sanitarios en zonas rurales y el alto porcentaje de médicos formados en el extranjero que trabajan en áreas desatendidas, según datos de la Biblioteca Nacional de Medicina.
Alghoula, que ejerce en una región que abarca partes de Indiana, Illinois y Kentucky, conoce bien esta realidad. "Hay una lista de espera de cuatro o cinco meses para conseguir un neumólogo aquí", explicó. Sin embargo, la nueva excepción no garantiza la aprobación de su solicitud. Además, no está claro si los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de EE.UU. (USCIS) podrán procesar las solicitudes a tiempo para cumplir con los plazos migratorios.
El médico, que reside en EE.UU. desde 2016, confesó su temor: "Tengo miedo de ir a mi entrevista el próximo mes". Su desconfianza se debe a los numerosos casos de inmigrantes detenidos durante trámites de renovación de documentación, como el suyo.
Mientras, la moratoria sigue vigente para miles de personas, incluyendo investigadores y emprendedores de 39 países como Irán, Afganistán y Venezuela. Estas personas no pueden trabajar legalmente, acceder a seguros médicos ni obtener el carnet de conducir. Si salen de EE.UU., no podrán regresar. La medida forma parte de una política migratoria más amplia del gobierno, que el año pasado suspendió la revisión de solicitudes de residencia y visado para ciudadanos de varios países, y este año amplió la moratoria a más de 75 naciones por temor a que solicitaran ayudas públicas.
La decisión se tomó tras el tiroteo contra dos guardias nacionales por parte de un ciudadano afgano, un incidente que la administración Trump atribuyó a la falta de "evaluación, verificación y priorización" en los procesos migratorios.
El Departamento de Seguridad Nacional, encargado de supervisar a los funcionarios de inmigración, no respondió a preguntas sobre la moratoria ni sobre los recientes cambios para los médicos. En un correo electrónico, el organismo aseguró que su objetivo es garantizar una "evaluación adecuada" de los solicitantes, tras determinar que la administración anterior no lo hizo correctamente.
"Hay muchas prohibiciones y moratorias en este momento. Todo se trata de hacer la vida miserable a las personas que están aquí legalmente para que elijan otros países", declaró Greg Siskind, abogado de inmigración con sede en Memphis, Tennessee.
No se sabe cuántos médicos se han visto afectados por la moratoria, pero la medida llega en un momento crítico para el sistema sanitario estadounidense, donde la escasez de profesionales es un problema creciente.