El 3 de mayo de 1802, un día clave en la historia de Estados Unidos, marcó la incorporación oficial de Washington D.C. como capital del país. Este hito legal consolidó la ubicación geográfica del gobierno federal, establecida en el Distrito de Columbia, un territorio de hasta 10 millas cuadradas cedido por estados como Maryland y Virginia.

La base constitucional de esta decisión se encuentra en el Artículo I, Sección 8 de la Constitución de EE.UU., que otorga al Congreso el poder de ejercer «legislación exclusiva en todos los casos» sobre el distrito que albergue la sede del gobierno. Este texto legal, aprobado el 3 de mayo de 1802, sentó las bases para la creación de una capital federal independiente, separada de cualquier estado, y garantizó su autonomía administrativa y política.

La incorporación de Washington D.C. como capital fue un paso fundamental en la consolidación del sistema federal estadounidense. Desde entonces, la ciudad ha sido el centro político, administrativo y simbólico de la nación, albergando instituciones como la Casa Blanca, el Capitolio y la Corte Suprema.

Fuente: Reason