Una ley controvertida que el Congreso no logra reformar

El Congreso de Estados Unidos se enfrenta a un plazo ajustado para renovar una polémica ley de vigilancia que expira a finales de este mes. La Sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA) permite a las agencias de inteligencia realizar escuchas sin necesidad de una orden judicial sobre comunicaciones electrónicas de objetivos extranjeros. Sin embargo, su aplicación más controvertida permite a los funcionarios estadounidenses buscar en estas bases de datos utilizando información personal de ciudadanos estadounidenses, siempre que estos mantengan contacto con personas en el extranjero.

Reformas insuficientes o ampliación de poderes

En 2024, el Congreso aprobó la Ley de Reforma de Inteligencia y Seguridad de América (RISAA), que introdujo 56 cambios para responder a las críticas sobre abusos en la Sección 702. Entre ellos, se incluyeron medidas para limitar las búsquedas inadecuadas, tras descubrirse cientos de miles de irregularidades. No obstante, algunos temen que estas reformas hayan ampliado, en lugar de restringir, los poderes de la ley.

La Cámara de Representantes y el Senado han prorrogado temporalmente la ley durante diez días, mientras debaten su futuro. La administración Trump ha pedido una renovación «limpia» de 180 días. Sin embargo, expertos como Elizabeth Goitein, directora del programa de Libertad y Seguridad Nacional del Brennan Center for Justice, señalan la falta de datos fiables sobre el impacto real de estas reformas: «No creo que sepamos qué beneficios ha aportado esta ley, ni si se han materializado los temores sobre su expansión».

La opacidad que rodea a la Sección 702

Jake Laperruque, del Center for Democracy and Technology, advierte sobre la «caja negra» que envuelve a esta ley: «Hay demasiadas lagunas de información». Aunque Goitein y Laperruque son escépticos sobre los cambios introducidos por RISAA, han abogado durante años por exigir una orden judicial para las búsquedas que involucren a ciudadanos estadounidenses. Las agencias de inteligencia se oponen a esta medida, argumentando que ralentizaría investigaciones críticas de seguridad nacional.

Por su parte, Glenn Gerstell, exasesor jurídico de la NSA, considera que RISAA representa «el conjunto más significativo de reformas a la ley desde su aprobación en 2008» y que «han tenido un efecto dramático». Sin embargo, persisten dudas sobre su eficacia real, especialmente tras un informe del inspector general del Departamento de Justicia de 2023 que reveló fallos en los sistemas de filtrado del FBI.

Fallas técnicas y falta de transparencia

El informe del Departamento de Justicia descubrió que una herramienta de filtrado avanzado del FBI permitía realizar búsquedas no registradas. Según el documento, el sistema permitía a los agentes seleccionar números de teléfono o direcciones de correo electrónico para revisar comunicaciones asociadas, incluyendo a participantes en contacto con estos objetivos. En agosto de 2024, el Departamento de Justicia tomó conciencia de esta función y expresó su preocupación por el uso indebido de esta herramienta.

La falta de transparencia y el acceso limitado a datos sobre el uso de la Sección 702 dificultan una evaluación clara de su impacto. Mientras el Congreso debate su renovación, la pregunta sigue en el aire: ¿realmente esta ley protege la seguridad nacional o vulnera los derechos de los ciudadanos?

«No creo que sepamos qué beneficios ha aportado esta ley, ni si se han materializado los temores sobre su expansión». — Elizabeth Goitein, Brennan Center for Justice

Fuente: CyberScoop