La crítica y el debate en torno a los videojuegos ya no son lo que eran. Aunque no todo era perfecto, existía una época en la que las conversaciones sobre lanzamientos nuevos generaban expectación y enriquecían la experiencia. Pero, ¿eran esos recuerdos exagerados o el internet siempre fue así de tóxico? Volvamos al año 2001, cuando un adolescente intentaba escapar de la tensión política y militar que inundaba la televisión jugando a Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty, recién estrenado en PlayStation 2.

Para muchos, aquel juego fue una obra maestra técnica y narrativa. Sin embargo, al asomarse al debate en línea, descubrió que no todos compartían su entusiasmo. A pesar de sus innovaciones, MGS2 tomó riesgos narrativos que dividieron a la comunidad. Con motivo de su 25º aniversario, vale la pena recordar cómo era el rechazo a uno de los juegos más esperados de la consola en su momento.

El usuario de Twitter José Mellinas recopiló algunas de las reacciones más airadas de la época, cuando bandas como Limp Bizkit y el nu-metal dominaban la escena gamer. Para sorpresa de muchos, los comentarios de entonces resultan sorprendentemente razonables hoy en día. Ver hilo original.

El principal motivo de controversia fue que, aunque la promoción prometía jugar con Solid Snake, el protagonista durante la mayor parte del juego era Raiden, un personaje que muchos consideraron poco carismático. Los jugadores de entonces se quejaban de sentirse engañados, pero sus críticas se limitaban a tachar a Raiden de «poco cool» o, en el peor de los casos, de «afeminado». Hoy, en cambio, cualquier cambio en la narrativa o el reparto podría desencadenar acusaciones de «traición a la comunidad gamer» o campañas de odio coordinadas.

Un ejemplo claro es el trato recibido por Starfield, que ha sido objeto de campañas de odio automatizadas por incluir a un actor británico de origen indio como protagonista. En 2001, MGS2 habría generado menos polémica simplemente por no ser un juego «woke» —o al menos, no en el sentido actual—. Protagonizado por hombres blancos y con un trasfondo de militarismo estadounidense y estética anime, el juego pasó desapercibido para los sectores más conservadores, a pesar de su crítica sutil al capitalismo.

No fueron necesarios 25 años para entender por qué MGS2 generó tanto rechazo. Muchos de sus detractores iniciales terminaron apreciando sus virtudes tras jugar. Parte de ese cambio se debió al diálogo y la reflexión. Quienes vivieron aquella época pueden entender que MGS2 sea, a la vez, «el juego más tonto y más inteligente de la historia».

Para los jugadores más jóvenes, sin embargo, esta idea puede sonar absurda. La razón no es solo la evolución de Hideo Kojima, sino el hecho de que hoy ya no se sabe cómo hablar de videojuegos. Peor aún, quienes tienen el poder de influir en la conversación prefieren mantener el statu quo, alimentando divisiones en lugar de fomentar el debate constructivo.

Curiosamente, hubo un juego que predijo este escenario hace décadas. ¿Adivinas cuál es? Descubre más aquí.