Mientras los medios y los lobbies bancarios centran su atención en el debate sobre los rendimientos de los stablecoins, el Congreso estadounidense está a punto de aprobar una disposición que podría definir el futuro de la industria cripto en el país. Se trata del Blockchain Regulatory Certainty Act (BRCA), una medida aparentemente técnica pero con consecuencias devastadoras si no se aprueba en su forma actual.

El BRCA, impulsado por los senadores Cynthia Lummis (republicana) y Ron Wyden (demócrata), busca aclarar un punto fundamental: los desarrolladores de software no custodial —aquellos que no gestionan fondos de usuarios— no deben ser considerados como transmisores de dinero según la ley federal. Sin esta protección, podrían enfrentarse a cargos criminales por el simple hecho de publicar código.

El riesgo de criminalizar el desarrollo de software

La sección 604 del proyecto de ley, que recoge esta disposición, es la columna vertebral de la legislación. Su eliminación o debilitamiento convertiría en un delito federal la creación de herramientas como carteras digitales, protocolos descentralizados o aplicaciones que millones de usuarios ya emplean. No se trata de multas o sanciones regulatorias, sino de procesos penales.

El precedente ya existe. En 2025, los desarrolladores de Tornado Cash y Samourai Wallet fueron condenados penalmente no por participar en actividades ilícitas, sino por escribir y publicar código que otros usuarios emplearon de manera contraria a los intereses del gobierno. Keonne Rodriguez y William Lonergan Hill, fundadores de Samourai Wallet, cumplen actualmente condenas en prisión federal por este motivo.

Un ataque a la innovación descentralizada

El BRCA no debilita las leyes contra el blanqueo de capitales ni protege a actores malintencionados. Su objetivo es delimitar claramente que el desarrollo de software no equivale a la transmisión de fondos. Sin esta protección, el ecosistema cripto en EE.UU. quedaría paralizado, ahuyentando tanto a desarrolladores como a inversores.

La industria ya enfrenta suficientes desafíos: desde la incertidumbre regulatoria hasta la competencia de jurisdicciones más amigables con las criptomonedas. Si el Congreso elimina el BRCA, el mensaje será claro: Estados Unidos no está dispuesto a fomentar la innovación en este sector.

¿Por qué importa ahora?

El proyecto de ley de estructura de mercado, que incluye el BRCA, está en una fase crítica de negociación. Mientras los lobbies bancarios presionan para limitar los rendimientos de los stablecoins —un debate legítimo pero secundario—, el Congreso corre el riesgo de sacrificar la disposición más importante para el futuro de las criptomonedas en el país.

Si el BRCA no se aprueba en su forma actual, los desarrolladores de software no custodial podrían ser perseguidos penalmente por actividades que, hasta ahora, se consideraban legítimas. Esto no solo frenaría la innovación, sino que también pondría a EE.UU. en desventaja frente a otros países que sí apuestan por un marco regulatorio claro y favorable.

«El BRCA no es un detalle técnico. Es la diferencia entre un ecosistema cripto vibrante y uno paralizado por el miedo a la persecución penal».

El precedente peligroso

Los casos de Tornado Cash y Samourai Wallet han sentado un precedente alarmante. En ambos casos, los desarrolladores fueron perseguidos no por sus acciones, sino por el uso que otros dieron a sus herramientas. Esto crea un precedente peligroso: cualquier desarrollador podría ser considerado responsable penalmente por el simple hecho de publicar código.

El BRCA busca evitar este escenario. Sin embargo, si el Congreso no lo protege, el mensaje será claro: en Estados Unidos, desarrollar software para criptomonedas puede ser un delito.

¿Qué está en juego?

  • Innovación: Sin el BRCA, muchos desarrolladores abandonarán el país o dejarán de trabajar en proyectos relacionados con criptomonedas.
  • Inversión: Los inversores evitarán proyectos con sede en EE.UU. si el marco legal es incierto o represivo.
  • Competitividad: Otros países, como Singapur o Suiza, están adoptando marcos regulatorios más favorables, atrayendo talento y capital.
  • Libertad de expresión: Criminalizar el desarrollo de software por su uso potencial es un ataque a los principios fundamentales de la libertad de expresión y la innovación tecnológica.

Conclusión: El BRCA es la línea roja

Mientras el debate sobre los stablecoins acapara titulares, el Congreso estadounidense está a punto de aprobar —o enterrar— el futuro de la industria cripto en el país. El BRCA no es un detalle menor: es la diferencia entre un ecosistema floreciente y uno paralizado por el miedo a la persecución penal.

Si los legisladores no protegen esta disposición, Estados Unidos perderá su oportunidad de liderar la innovación en criptomonedas. Y, en su lugar, enviará un mensaje claro: aquí, desarrollar software para criptomonedas puede ser un delito.