El romance entre el magnate cripto Justin Sun y la familia Trump ha terminado en una guerra de demandas judiciales que sacude el sector de las criptomonedas. Sun, conocido por sus excentricidades —como pagar 6,2 millones de dólares por un plátano pegado a una pared en Art Basel—, se convirtió en un aliado clave de los Trump tras invertir en World Liberty Financial, la empresa cripto impulsada por la familia presidencial y sus aliados.

Tras las elecciones de 2024, Sun no solo respaldó públicamente a Donald Trump, sino que también logró que la SEC (Comisión del Mercado de Valores de EE.UU.) suspendiera temporalmente una demanda por fraude civil en su contra. Recientemente, cerró un acuerdo por solo 10 millones de dólares, un monto considerado bajo en comparación con las acusaciones iniciales. Sin embargo, la tregua fue efímera.

El pasado 4 de mayo, Sun presentó una demanda contra World Liberty Financial, acusando a la empresa de intentar «apropiarse ilegalmente de sus propiedades» al bloquear la venta de sus tokens. Solo dos días después, la compañía respondió con una contrademanda por difamación, alegando que Sun lideró una campaña mediática para desprestigiarla.

«La supuesta demanda por difamación anunciada hoy en X no es más que un truco publicitario sin fundamento. Me mantengo firme en mis acciones y espero vencer este caso en los tribunales», declaró Sun en la red social.

El conflicto detrás de los tokens y el poder en World Liberty Financial

El corazón del litigio gira en torno a los 4.000 millones de tokens de World Liberty que posee Sun, incluyendo 1.000 millones que recibió como compensación por formar parte de su consejo asesor. Estos tokens, otorgados en una fase temprana del proyecto, estaban sujetos a restricciones de venta. Según Sun, en septiembre de 2025 debería haber podido vender parte de ellos, pero World Liberty congeló sus cuentas y bloqueó las transacciones sin explicación.

Además, Sun alega que la empresa nunca permitió a los tenedores de tokens —incluido él— participar en decisiones clave, centrándose en cambio en intereses opacos. La compañía, por su parte, acusa a Sun de difundir información falsa para dañar su reputación y afectar su valor en el mercado.

Un sector cripto marcado por la opacidad y las promesas rotas

Este caso no solo expone las tensiones entre socios, sino también las debilidades estructurales del ecosistema cripto. Proyectos como World Liberty Financial prometían transparencia y descentralización, pero ahora enfrentan acusaciones de centralización del poder y falta de gobernanza real para los inversores.

Mientras Sun y World Liberty se enfrentan en los tribunales, el sector observa con preocupación cómo una alianza que prometía revolucionar las finanzas digitales se desmorona en medio de demandas, bloqueos arbitrarios y acusaciones cruzadas. La pregunta que queda en el aire es: ¿quién controla realmente el futuro de estas criptomonedas?