La multinacional japonesa Honda ha anunciado una estrategia de retraso en el lanzamiento de cinco de sus modelos más importantes, incluyendo el Accord, el Odyssey y el Acura Integra. La decisión forma parte de un plan para mitigar el impacto de una pérdida contable de 15.800 millones de dólares, derivada de la reorientación de su programa de vehículos eléctricos (EV).

Esta medida se enmarca en un contexto en el que los principales fabricantes de automóviles están reevaluando sus inversiones en electrificación, ante el retraso en la adopción masiva de coches eléctricos y la caída de valor en activos relacionados con esta tecnología.

En marzo de 2024, Honda canceló tres proyectos de nuevos modelos eléctricos, entre ellos el esperado regreso del Acura RSX. Además, la compañía también abandonó el desarrollo de un vehículo eléctrico en colaboración con Sony, que se comercializaría bajo la marca Afeela.

Extensión de plataformas y retrasos en modelos clave

Según un memorándum interno revisado por Automotive News, Honda mantendrá en producción los siguientes modelos más allá de lo inicialmente previsto:

  • Odyssey (minivan): Su actual generación, lanzada en 2017, recibirá una versión híbrida en marzo de 2030. La vida útil del modelo superará así los 13 años.
  • Accord (berlina): La undécima generación, presentada en 2022, no tendrá sucesor hasta 2030.
  • HR-V (SUV compacto): Su segunda generación, estrenada en 2022, se prolongará hasta 2032.
  • Acura MDX (SUV de lujo): La cuarta generación, lanzada en 2021, no será renovada hasta 2031.
  • Acura Integra (cupé deportivo): La quinta generación, también de 2022, se mantendrá en el mercado hasta 2032.

Aunque el Honda Civic no aparece en esta lista, su plataforma compartida con el HR-V y el Integra sugiere que también podría ver una extensión en su ciclo de vida.

Enfoque en híbridos y reducción de riesgos

Ante el retraso en los modelos eléctricos, Honda redirigirá sus recursos hacia el desarrollo de tecnologías híbridas. La compañía tiene previsto lanzar 13 nuevos modelos con sistemas híbridos de próxima generación a partir de 2027.

Esta estrategia busca equilibrar la transición hacia la movilidad sostenible sin asumir riesgos financieros excesivos. La decisión de prolongar la vida útil de plataformas existentes también responde a la necesidad de mantener la competitividad frente a rivales que podrían captar clientes con alternativas más inmediatas.

«Hemos evaluado cuidadosamente nuestras inversiones en electrificación y decidido ajustar nuestros plazos para garantizar la viabilidad a largo plazo», declaró un portavoz de Honda.

Impacto en el sector y perspectivas futuras

El anuncio de Honda refleja un cambio de tendencia en la industria automotriz, donde muchos fabricantes están optando por retrasar o cancelar proyectos de vehículos eléctricos ante la ralentización del mercado. La compañía japonesa, sin embargo, mantiene su compromiso con la innovación, aunque con un enfoque más gradual.

Mientras tanto, los consumidores deberán esperar más tiempo para ver las nuevas generaciones de estos modelos, que ahora verán la luz entre 2030 y 2032.

Fuente: Hagerty