En las manos de Mikael Axelsson, diseñador de IKEA, descansa un pequeño sillón de aspecto frágil: una estructura de alambre doblado, espuma tallada a mano y pegamento caliente, a escala de casa de muñecas. Para él, este prototipo ha sido una obsesión desde 2014. Su idea era sencilla: crear un marco metálico con un cojín inflable que transformara el concepto de los muebles hinchables de los años 90 en un producto moderno y funcional para el hogar.

Sin embargo, el proyecto se topó con dos grandes obstáculos. En primer lugar, lograr un cojín inflable que no se sintiera como una pelota de ejercicio. En segundo, convencer a sus superiores de que los muebles inflables no repetirían el fracaso de la apuesta que IKEA hizo en los años 90. «Lleva años en mi estantería», confiesa Axelsson. Hasta que, hace poco más de dos años, decidió rescatarlo.

En 2023, Axelsson y otros veinte diseñadores de la sede central de IKEA en Älmhult, Suecia, participaron en un sprint de diseño experimental. Durante dos días, debían desarrollar conceptos rompedores para la nueva colección PS, que se lanzaría en mayo. Fue entonces cuando Axelsson vio la oportunidad de revivir su sillón inflable. Esta vez, con luz verde para explorar la idea, comenzó a soldar. En total, creó unas veinte versiones del sillón, con marcos de tubos de cromo y cámaras de inflado selladas a mano.

Varias de estas iteraciones se exhibían en abril en la sede central de IKEA, donde Fast Company tuvo acceso exclusivo al laboratorio de prototipos de la compañía. Este espacio, corazón creativo de la empresa, es donde nacen y se refinan las ideas que luego se producirán en masa para los más de 915 millones de clientes anuales de IKEA.

«Básicamente, estás en el futuro», afirma Johan Ejdemo, director global de diseño de IKEA. El prototipo es el lugar donde ese futuro se pone a prueba: desde la viabilidad técnica hasta la estética, pasando por detalles como los ajustes de montaje o las elecciones de costura. Los productos que aquí se desarrollan suelen estar entre dos y tres años lejos de llegar a las estanterías de los más de 500 tiendas de IKEA en el mundo. Incluso algunas ideas experimentales nunca ven la luz.

En este laboratorio, se construyen y reconstruyen los muebles antes de que lleguen al público. Es el lugar donde las ideas más arriesgadas se convierten en realidad, o donde se descartan para siempre.